(Endi). Ante la llamada crisis mundial de la pesca, causada por el aumento en la demanda y la escasez del producto, cada vez son más las empresas que utilizan la acuicultura para asegurar fuentes estables de pescado y mariscos.

 

Según el último informe sobre la pesca y la acuicultura de la Organización para la Agricultura y la Alimentación de la Organización de Naciones Unidas, esta técnica permite suplir casi la mitad de la producción de pescado a nivel mundial, que se estimó en 141.6 millones de toneladas en el 2005.

La acuicultura practicada en viveros establecidos en las costas, manglares y humedales, sin embargo, ha causado en ocasiones problemas ambientales como la concentración de desperdicios orgánicos en un área limitada, el alto contenido de nutrientes y químicos, sedimentación y salinización de la tierra.

En respuesta a esos efectos, en la última década se ha desarrollado la acuicultura marina o maricultura.

En el 2002 en las costas de Culebra, la empresa Snapperfarm estableció su primera “finca” de peces, que figura como la tercera de este tipo en el mundo. Las primeras dos están en Hawaii. El proyecto en Culebra consta de dos enormes cajas de 3,000 metros cúbicos sujetadas al fondo marino. Allí producen la especie “culebran cobia”.

Brian O’Hanlon, presidente y fundador de Snapperfarm, explicó que su empresa produce poco menos de 100,000 libras al año y que tramitan permisos para aumentar esta capacidad de producción. Este aumento abarataría el costo por libra del pescado que venden, lo que abre paso a nuevos mercados para la empresa.

“Nuestra meta es complementar la industria de la pesca de captura, no reemplazarla ni competir con los pescadores locales… Casi todo el pescado que producimos es vendido en Miami y Nueva York, aunque tenemos planes de vender también en Puerto Rico”, dijo O’Hanlon.

Craig Lilystrom, director de Pesca del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA), indicó que este tipo de empresa es una de las pocas alternativas que tiene la industria de la pesca para satisfacer la demanda a nivel mundial.

“Es la misma transición que se hizo de la caza a la cría de ganado. Es algo que viene y el gobierno estatal ve esto con buenos ojos. Hay que diseñarlos correctamente pero pueden ser una buena opción para esta industria”, dijo el científico.

Walter Padilla, director del programa de pesca del Departamento de Agricultura, indicó que aunque esta técnica puede representar en ocasiones impacto negativo a los ecosistemas marinos, si se desarrolla bien, puede resultar hasta beneficioso para la vida marina.

“Este es el caso de Culebra que se ha desarrollado muy bien. Las fuertes corrientes profundas en esa área favorecen a disolver cualquier nutriente en exceso y sus desperdicios. El impacto en el área ha sido hasta positivo”, dijo Padilla.

Fuente: http://www.endi.com