Andalucía (Andalucía Investiga). Científicos andaluces investigan la incorporación de microalgas y probióticos a la 'receta' de un pienso funcional para doradas y lenguados de piscifactoría cuyos componentes mejorarían el funcionamiento de su sistema inmunológico.

 

Cualquier restaurante que se precie ofrece, entre los manjares de su carta, doradas y lenguados cocinados con recetas de lo más variopintas. La escasez de ejemplares en los caladeros obliga a recurrir a las piscifactorías para sustentar la demanda de estos 'súbditos de Neptuno'. Uno de los problemas de la industria acuícola estriba en las pérdidas causadas por enfermedades infecciosas. Por este motivo, un proyecto de Excelencia incentivado con 179,436 euros por la Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa dedicará los tres próximos años a desarrollar nuevas estrategias para el control de infecciones bacterianas en doradas y lenguados de piscifactoría.

Tradicionalmente, los antibióticos han sido el remedio más socorrido para combatir las afecciones producidas por bacterias. No obstante, la Ciencia ha demostrado que emplear estos medicamentos acarrea algunos inconvenientes. Desafortunadamente, cuando se abusa de ellos, las bacterias mejoran su resistencia a los fármacos paulatinamente. Además, la legislación aplicada en la actualidad a las explotaciones acuícolas es cada vez más restrictiva en cuanto al uso de antibióticos.

Alternativa a los medicamentos

Los profesores López Figueroa y Moriñigo Gutiérrez, coordinadores del proyecto, pretenden encontrar alternativas a la utilización de estos fármacos por lo que han centrado su esfuerzo en el estudio de piensos funcionales, unos alimentos que tienen efectos positivos en la salud de los peces. Estos investigadores del grupo de Fotobiología y Biotecnología de algas, y del grupo de Gestión e Innovación Medioambiental de la Universidad de Málaga (UMA) coinciden en que el camino no está en buscar nuevos tratamientos paliativos. La cuestión reside en avanzar en la prevención de las enfermedades, reduciendo las posibilidades de contagio.

En el proyecto se intentará mejorar la salud de los peces mediante la aplicación de una alimentación experimental de composición novedosa. El pienso que podría desarrollarse si los resultados del proyecto son los esperados, no sólo contendría sustancias nutritivas idóneas para alimentar a los peces, sino que su composición mejoraría el funcionamiento de su sistema inmunológico, la principal defensa contra las infecciones. Este aspecto es de mucho interés para la industria acuícola, ya que las posibilidades de contagio entre peces de piscifactoría son enormes. “Imagina que metiéramos a mil personas en una habitación bastante pequeña y que los alimentáramos lanzándoles la comida al mismo lugar donde realizaran, además, sus necesidades fisiológicas. Se producirían incalculables infecciones”, explica el profesor Moriñigo. Además, su colega, el profesor López Figueroa, añade que el hacinamiento y las continuas situaciones de estrés a las que se somete a los peces durante su cuidado ocasionan una bajada de los niveles de su sistema inmunológico. "Simplemente, para suministrarles una vacuna, hay que sacarlos del agua, privándolos de oxígeno, e inyectarles el compuesto", ejemplifica el investigador.

'Ingredientes' fundamentales

La clave de estos piensos es la introducción de unas algas marinas en su composición. El Profesor López Figueroa explica que estas especies gozan de un gran potencial como bioestimuladores del sistema inmunológico. Es decir, son capaces de activar y mejorar el funcionamiento de las defensas del pez. En el proyecto se experimentará con microalgas cultivadas en el laboratorio y con macroalgas procedentes de granjas-piloto localizadas en las Islas Canarias (Centro de Biotecnología Marina, Universidad de Las Palmas de G.C.).

"Estas últimas crecen en el agua procedente de los estanques de peces y obtienen sus nutrientes de los propios efluentes de la piscifactoría. Emplearlas sería una medida de desarrollo sostenible. Por un lado, se reduciría la contaminación marina y, por otro, se obtendría un recurso (algas) de un modo más eficiente y barato", informan los profesores. En opinión de los investigadores, el empleo de estas algas en la composición de los alimentos reduciría además la carga de harinas de pescado de los piensos. Dichos nutrientes provienen de las pesquerías y es vox populi que los recursos de nuestros mares y océanos se están agotando, por ello, lo oportuno del uso de algas.

Probióticos

No sólo estas ‘plantas acuáticas’ cuentan en la receta de este hipotético pienso. La completan los probióticos, unas bacterias que pueden encontrarse en los propios peces, por ejemplo en el intestino o en la piel. Según los científicos, suministradas en cantidades determinadas interfieren en los patógenos que atacan al pez. El profesor Moriñigo avanza que, a priori, estos microorganismos no son perjudiciales, sino que funcionan como inmunoreguladores, es decir, ayudan a que el funcionamiento de las defensas del pez sea correcto. No obstante, los investigadores advierten de que aún deben experimentar los efectos sobre la salud de los peces en cuya alimentación se han introducido probióticos de forma continuada. López Figueroa y Moriñigo piensan que si los resultados son los esperados, podrían ser susceptibles de patentarse, sobre todo, como nuevo método de preparación del pienso y como producto de formulación novedosa.

Proyecto interuniversitario

Un grupo de investigación de la Universidad de Cádiz se encargará de comprobar los cambios que distintas situaciones de estrés suscitan en la salud del pez. Para ello, someterán a los peces a varios niveles de salinidad del agua, a excesos en el número de ejemplares por piscina o a diferentes temperaturas. Por su parte, los miembros de un grupo de la Universidad de Almería se centrarán en el ajuste de las cantidades de las distintas sustancias que constituyen los piensos. Estos especialistas en Nutrición buscarán una composición que garantice la adecuada alimentación de cada especie de pez estudiada en la investigación.

Se trata de un proyecto interdisciplinar e interterritorial, ya que son tres las universidades andaluzas que aportan investigadores de distintas especialidades científicas. Los grupos coordinadores de la Universidad de Málaga, el grupo de Fotobiología y Biotecnología de algas del Departamento de Ecología y el de Gestión e Innovación Medioambiental del Departamento de Microbiología e Ingeniería Química de la Facultad de Ciencias aportan 15 personas al proyecto. Los grupos de la Universidad de Cádiz y Almería implican a 3 personas cada uno.

Más información:

Prof. López Figueroa
Teléfono: 952131672
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Prof. Moriñigo Gutiérrez
Teléfono: 952131862
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Fuente: http://www.andaluciainvestiga.com