(El Correo Gallego). Alrededor de doscientos afectados por la instalación de una granja marina en la parroquia sonense de Baroña presentaron alegaciones conjuntas contra ese proyecto ante la Consellería de Pesca e Asuntos Mariños.

 

Los vecinos se oponen a esta piscifactoría basándose, entre otras cosas, en un informe técnico-ambiental realizado por el biólogo Fernando García Sanz en el que se recogen diversas deficiencias, como que la empresa no plantea ninguna medida de reducción de la contaminación de las aguas residuales que se verterán al mar.

Los vecinos también piden en sus reclamaciones, presentadas por el letrado Ramón Sabín, la impugnación de la inclusión del proyecto en la revisión del Plan Sectorial de Parques de Tecnología Alimentaria "por falta de motivación y fraude administrativo en su tramitación". A este respecto, señalan que el citado plan autonómico, aprobado por el Consello de la Xunta en 2005, no contemplaba ninguna actuación en Porto do Son, "por lo que su inclusión al amparo de aquel es nula. Y si lo que se pretende es incluirla en el texto revisado del plan sectorial, se impugna al encontrarse el mismo en tramitación, por lo que no despliega efectos jurídicos". En las reclamaciones también se asegura que el proyecto que ahora se somete a información pública no cuenta con amparo legal, al no adaptarse, supuestamente, a las leyes 10/1995, de Ordenación del Territorio de Galicia, y 1/1995, de Protección Ambiental.

En el informe del biólogo se destaca que la instalación no tiene en cuenta el posible ruido producido por las bombas de captación de agua marina en las piscinas ni plantea ninguna medida de reducción de contaminación de las aguas residuales que produzca la granja. Además, señala que no se han planteado medidas correctoras sobre la composición atmosférica y la calidad del aire, ignorándose la información relativa a la flora y fauna del medio marino, a pesar de que se pueden ver afectadas.

El informe también revela que el proyecto de la piscifactoría carece de un tratamiento de aguas residuales y no contiene una prospección arqueológica, pese a encuadrarse en una zona eminentemente protegida (está situado a unos seiscientos metros el castro de Baroña).

Fuente: http://www.elcorreogallego.es