(La Prensa Libre Online). Al menos seis meses estará cerrado el mercado europeo a los camarones y tilapias ticos, debido a que estos no están certificados en las normas que esas naciones solicitan, lo cual significará una pérdida de más de $2 millones para los productores.

  

La pérdida se genera porque la producción es bien pagada en el viejo continente, al no poderse vender ahí se debe recurrir a otros mercados, mientras que en otros países en los que sí se pueden colocar los productos sin esa certificación, pagan menos por el producto.

La presidenta ejecutiva de la Cámara de Productores y exportadores de Productos Pesqueros, Patricia Arce, comentó que ese precio se verá presionado también porque no solo se le denegó la entrada a los camarones y tilapias ticas, sino que Brasil y México también fueron relegados por lo que habrá mayor competencia por la búsqueda de mercados para colocar su producto.
Según detalla el Ministerio de Producción (Mipro), ha mantenido a través del Servicio Nacional de Salud Animal (Senasa) un trabajo conjunto con el Instituto Costarricense de Pesca y Acuicultura (Incopesca), para solucionar las inconformidades detectadas por la Unión Europea.

En concreto esas discrepancias son con respecto al Plan de Residuos en Productos Acuícolas (Camarón de Cultivo y Tilapia) ya que “para que Costa Rica permanezca en el mercado Europeo debe cumplir con un riguroso plan de residuos que certifique los estándares de calidad e inocuidad solicitados por las directivas europeas. Por ahora se sostienen conversaciones con varios laboratorios internacionales que cumplen los requisitos de la Unión Europea, para complementar con las pruebas que sí podemos realizar acá” indicó Yayo Vicente, el director general del Senasa.

Vicente detalló que esos análisis complementarios deberán hacerse fuera del país, pues actualmente no se cuenta en Centroamérica con laboratorios autorizados para efectuar estos estudios solicitados por la Unión Europea. Los países que se han evaluado son Estados Unidos y Ecuador, y la idea es que cuando esos laboratorios certifiquen que
efectivamente los productos nacionales están libres de sustancias como mercurio, cadmio, plomo, antibióticos, entre otros, se gestione una visita de la Unión Europea y se reabra el mercado, proceso que según se estimó podría durar hasta un año. Parte de los requerimientos que solicita la Unión Europea para que el país sea nuevamente incorporado es la obtención de los resultados negativos, o bien sin la presencia de trazas de antibióticos, metales pesados y hormonas, entre otros.

“Como parte de dar solución a las necesidades del sector, por no estar en este momento enlistados en la comunidad europea, en el Instituto Costarricense de Pesca y Acuicultura, estamos realizando un inventario del sector productivo para evaluar las consecuencias económicas que eventualmente puede sufrir el sector camaronero exportador” agregó Carlos Villalobos Solé, presidente del Incopesca.

A su vez hizó hincapié en la necesidad de trabajar desde ya en el tema de barreras no arancelarias ya que pronto se pedirán requisitos como certificados de trazabilidad genética y los productores tienen que estar al día para que no pase lo que está sucediendo a la tilapia y el camarón.

Vicente mencionó que desde hace seis años hubo advertencias pero el país no se ha tomado en serio el tema. Señaló que “no hay disculpas y hay que aceptar la parte que corresponde”. Según Arce los afectados por ese diferencial de precio que no se ganará son alrededor de 23 mil personas involucradas con el negocio del camarón, mientras que en el tema de las tilapias se estima que son unos 1.500 empleos directos y 4.500 indirectos que podrían ver secuelas de esos bajos precios.

Fuente: http://www.prensalibre.co.cr