En las últimas semanas se anuncio una sobreproducción de truchas en la Región Puno (la principal zona de cultivo en el Perú), y los problemas que tenían los productores para comercializar sus productos. Este hecho no debe pasar desapercibido y debe llamar nuestra atención si tenemos en consideración que el cultivo de esta especie se viene promoviendo en casi todas las regiones del Perú (principalmente por los gobiernos locales) sin tener en cuenta si existe mercado (nacional o internacional) para este incremento de la producción.


En el Perú, se viene impulsando el cultivo de truchas desde hace mas de 80 años, y a pesar de los esfuerzos esta actividad no se ha convertido en el “motor” de desarrollo de las comunidades andinas (a excepción de algunas zonas como en el caso de Puno en donde se han logrado avances importantes en los últimos años). Una de las limitantes de los proyectos que se han impulsado, es que estuvieron orientados al asistencialismo y por intereses políticos, en vez de tener en cuenta la rentabilidad de la actividad. Además la piscicultura era una actividad complementamente desconocida en sierra peruana.

Existe un potencial de recursos hídricos que se deben aprovechar a través de la piscicultura; sin embargo, la promoción del cultivo de trucha debe ir de la mano con estrategias para promover el consumo de esta especie, aun cuando existen programas como Sierra Exportadora que promueve la exportación de esta especie, se olvidan que la actividad esta muy “atomizada” (pequeños productores) y por lo tanto se requiere organizar las cadenas de producción y, asociar a los productores para garantizar una oferta regular y/o exportable.

El crecimiento de la acuicultura de trucha debe ir de la mano con los sistemas de comercialización y de promoción del producto en el mercado. En muchas ocasiones, cuando se anuncia un nuevo proyecto de trucha, los encargados siempre indican que el mercado externo esta demandando grandes cantidades; no obstante, se olvidan de informar que estos mercados también exigen un abastecimiento constante y, quizás lo mas importante contar con una serie de certificaciones de calidad e inocuidad, que en muchas de las ocasiones no es fácil de conseguir por los pequeños productores.

Para garantizar el crecimiento del cultivo de truchas en el Perú, se deben impulsar estudios de cual es la demanda real, con la finalidad de regular la oferta. No queremos ver mañana a los productores de truchas tomando carreteras para que el gobierno el compre su producción.