Por: Brian Handwerk.
National Geographic News.
Traducción: Aquahoy. 

En el futuro, las piscigranjas gigantes y autónomas podrían zumbar el mar abierto, imitando los movimientos de las poblaciones silvestres o siguiendo a los peces para forrajeen libremente antes de capturarlos. Los científicos han desarrollo una jaula que trabaja a control remoto.

Estas jaulas motorizadas podrían ayudar a producir peces mas verdes, mas saludables y en mayor número, justo cuando mas lo necesitamos.

La creciente población mundial esta devorando los alimentos de origen acuático rápidamente según como son capturados y existe una seria disminución en las poblaciones de peces silvestres en el mundo, advierten los expertos.

La Food and Agriculture Organization de ONU informó que el 70% de todas las pesquerías del mundo están explotados, sobre-explotados o han disminuido.

Actualmente la acuicultura produce cerca de la mitad del pescado que se consume a nivel mundial y la actividad parece estar destinada a jugar un importante rol en el futuro. FAO estima que la demanda mundial por alimentos de origen acuático se incrementará en 40% para el año 2030.

“Tenemos a doctores y nutricionistas recomendándonos como mas alimentos de origen acuático debido a los beneficios para la salud” dijo Michael Rubino, administrador del Programa de Acuicultura de National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA) de EEUU.

“Estamos haciendo el mejor esfuerzo para terminar con la sobrepesca de nuestras poblaciones silvestres” destacó Rubino. “Pero la mayor parte de gente esta de acuerdo que si logramos esto, el incremento del consumo tendrá que ser abastecido por la acuicultura”.

¿Granjas flotantes en el horizonte?

Las granjas para el cultivo de peces tradicionales típicamente consisten de jaulas sumergidas en aguas someras y calmadas cerca de la costa, donde están protegidos de las inclemencias climáticas y son de fácil acceso para la alimentación y mantenimiento.

Pero la crianza de peces en espacios cerrados puede contribuir a la diseminación de enfermedades entre los animales, y los desechos pueden contaminar las aguas. Las jaulas deben ser movidas para mantener las aguas limpias y los peces saludables.

Las jaulas de aguas profundas ofrecen limpieza, una mayor circulación del agua del océano y alimento natural, lo que podría mejorar el sabor del pescado producido. Pero las jaulas de aguas profundas deben ser construidas para soportar los rigores del océano. Y debido a que es difícil que los humanos tengan acceso, las jaulas autosuficientes podrían ser la clave.

Esta es una de las razones por la cual Cliff Goudey, director de la Offshore Aquaculture Engineering Center del Instituto de Tecnología de Massachusetts, esta construyendo jaulas que puedan moverse con su propia fuente de energía.

Goudey ha equipado una jaula Aquapod, producido por Ocean Farm Technologies, con un par de propulsores de 2.4 m de diámetro, los cuales pueden ser dirigido fácilmente por controladores en un bote, en el cual esta amarrada la jaula.

Aquapods esta compuesto de paneles triangulares cubiertos con vinil, redes de acero galvanizado y vienen en tamaños de 8 a 20 m de diámetro.

La tecnología de Goudey da a los piscicultores el camino para cambiar de ubicaciones las jaulas, sin necesidad de los botes.

Piscicultura 2.0

Algún día estas jaulas automatizadas podrían anunciar una nueva forma de piscicultura.

Las jaulas podrían imitar los sistemas naturales siguiendo las corrientes del océano. Las granjas robóticas podrían ayudar a obtener peces de cultivo mas grandes y saludables, a diferencia de las jaulas ubicadas cerca de la costa, donde los peces sufren de pobre calidad del agua, por la producción de desechos.

Las jaulas podrían generar su propia electricidad a través de la energía solar, de las olas, u otras formas de energía renovables.

“¿Por qué no solo vamos con la corriente y nos comportamos de la misma forma de las grandes poblaciones de peces?” se pregunta Goudey. “Pienso que la mayor parte de gente estará de acuerdo que esto podría tener un menor impacto negativo al ambiente”.

“Pienso que la idea de operaciones móviles será la evolución natural”.

Goudey actualmente usa un pequeño bote para llevar un generados de energía para la propulsión de las jaulas, pero la fuente de energía puede ser fácilmente mas pequeña y ubicada en una boya para una operación automatizada.

“La idea de una jaula remolcada por una boya, con la boya en contacto por radio con la costa, es bastante factible” destacó Goudey. “Esto es poco futurista para la industria de hoy, pero nosotros podríamos tener un sensor en la jaula el cual da sus datos y un sistema de GPS para informar sobre su velocidad.

“De estos dos fragmentos de información, podríamos controlarlo sin estar ahí”.

Cerca al mercado

Brian O’Hanlon, fundador de Snapperfarm Inc. y Open Blue Sea Farms, vio las jaulas de Goudey en funcionamiento el año pasado en sus instalaciones de acuicultura oceánica en Culebra, Puerto Rico.

“Mi visión a largo plazo es cultivar frente a las costas de los principales mercados” indicó Goudey. “La idea es estar cerca al mercado, y la tecnología oceánica con sistemas automatizados es una de las formas para hacer esto”.

O’Hanlon explica que (debido a las pocas áreas costeras, preocupaciones ambientales y altos costos de operación) no es practico crear granjas grandes cerca de los principales mercados, pero la respuesta podría ser ubicarlos en alta mar.

No incidentalmente, el concepto podría producir un pescado de mejor calidad para el consumo.

“Cuando mas lejos vamos con la tecnología de jaulas, mas profundo y lejos de la costa podremos ir” informó O’Hanlon, “Y eso abre áreas con recursos sin aprovechar”.

“Cada parte del océano tiene variables, y cada especie sus condiciones ideales. Con las jaulas móviles es factible mantener a los peces en las condiciones mas optimas durante todo su ciclo de crecimiento” destacó O’Hanlon.

“No creo que alguien vaya a implementar una granja móvil mañana, pero pienso que necesitamos seguir trabajando en esto”.

Pesca con “campanas”

Scott Lindelll del Woods Hole Marine Biological Laboratory con sede en Massachusetts, esta explorando una tecnología diferentes, creando una jaula que podría convencer a los peces que ingresen a las jaulas.

El verano pasado el equipo de Lindell instalo la mitad de una esfera Aquapod, un “Aquadome” en el fondo de la bahía Buzzards, Massachusetts. 4,200 lubinas negras de un cuarto de libra fueron sembradas en la jaula y entrenadas durante cinco semanas para que escucharan una campana cada vez que se alimentaban, el sonido fue proporcionado a través de un altavoz.

Previamente, las pruebas en el acuario probaron que los peces no solo asociaban el sonido con el alimento, ellos también recordaban esta asociación hasta por cuatro semanas.

Finalmente, con el domo abierto, los peces se convirtieron en animales “libres”. Ellos podían ocultarse y alimentarse cerca del hábitat natural, pero ellos continuaban retornando a la jaula después que la campana de alimentación sonaba.

“La primera semana se tuvo una demostración exitosa, en donde los peces fueron capaces de nadan hacia dentro o fuera de la jaula, y ellos respondieron al estimulo acústico” informó Lindell.

Sin embargo, los problemas llegaron en la forma de peces de 3.6 a 5.4 kg. Los predadores rápidamente descubrieron el dome y lo rodeaban día y noche darse un banquete con los peces del experimento.

“Rápidamente alcanzamos un punto en donde ni la tentación del sonido o el alimento entregado podría inducir a ellos a arriesgar sus vidas saliendo de la jaula” dijo Lindell.

No obstante, a pesar de los problemas, Lindell cree que el concepto de la campana de alimentación es prometedor. El destacó que otras especies menos vulnerables como el lenguado o cobia podrían alimentarse mejor. Si es así, la tecnología podría proveer a los piscicultores una valiosa herramienta para ayudar a satisfacer el creciente apetito mundial por alimentos de origen acuático.