Santiago de Compostela (El Economista). Antonio Muiños, un gallego emprendedor, se convirtió en el referente nacional de la recolección, transformación y distribución de algas para el consumo humano, a través de una pequeña empresa familiar denominada "Porto Muiños".

 

Muiños, que transformó en el último ejercicio un total de 90 toneladas de algas, abastece de este producto natural a los principales cocineros españoles, lo que le valió que el restaurador gallego Marcelo Tejedor (una estrella michelín), lo calificara como el "gurú" gallego de las algas.

En la actualidad la empresa "Porto Muiño" comercializa, entre otros productos del mar como el erizo, cinco clases de algas que son: la Undaria pinnatifida, conocida popularmente como Wakame; la Himanthalia elongata (Espagueti de mar); la Laminaria ochroleuca (Kombu); la Laminaria saccharina (Kombu de Azúcar); la Ulva rigida (Lechuga de Mar); la Porphyra purpurea (Nori) y, la Chondrus crispus también conocida como Musgo de Irlanda.

Las algas que produce Antonio Muiños tienen una importante demanda entre los más prestigiosos cocineros españoles, como son Ferran Adriá, Juan Mari Arzak, Joan Roca, Pedro Subijana, Marcelo Tejedor, Santi Santamaría, Quique Dacosta y Andoni Aduriz, entre otros, que en total suman 21 estrellas Michelín.

La producción de algas de "Porto Muiños" se inició hace seis años con 3 toneladas y en el año 2006 alcanzó las 90, lo que supone un incremento anual de alrededor del 70 por ciento.

Antonio Muiños, en entrevista con Efe, dijo que el 35 por ciento de la producción total se destina a la exportación, especialmente a los mercados francés, italiano y griego, donde "servimos a grandes cocineros, aunque la mayor comercialización la hacemos a través de tiendas ecológicas y de productos sanos".

Muiños recordó que en el litoral y rías gallegas hay catalogadas cerca de 600 tipos de algas, según los estudios realizados por el profesor Javier Clemades de la Universidad de A Coruña, aunque por el momento sólo se comercializan catorce especies.

El responsable de "Porto Muiños" justificó la fama que tiene como recolector, productor y distribuidor de algas, a la "gran ilusión" que puso todo mí equipo en este proyecto", aunque reconoció que "es muy difícil penetrar en el mercado, principalmente por el desconocimiento que hay sobre las grandes cualidades nutricionales que tienen las algas".

Las algas, según Muiños, son alimentos hipocalóricos, pobres engrasas, pero proporcionalmente ricos en ácidos grasos insaturados de las series omega, recomendados para reducir los niveles de colesterol en sangre.

Dijo que las algas que comercializa "gozan de cierto prestigio", porque, además de ser un producto de gran calidad, lo promociona por todas las ferias y exposiciones gastronómicas que se celebran en España, como sucedió en el Fórum Gastronómic Girona'07, donde fue uno de los productos estrella.

A pesar del auge que cogieron las algas gallegas en los últimos años, sobre todo entre los cocineros más innovadores, Antonio Muiños mantiene que es necesario desarrollar una campaña de información al consumidor, en la que se expliquen las propiedades de las algas, que tienen un elevado valor biológico y son ricas en proteínas, vitaminas y minerales.

Antonio Muiños manifestó a Efe que "con sólo una ración de cinco gramos de algas secas diarias una persona tendría todas las vitaminas y los minerales que necesita para mantener una dieta equilibrada".

El nuevo reto de Muiños es intentar convencer a los responsables de las grandes superficies comerciales, para que pongan este producto (algas) al alcance del consumidor, con campañas de información, porque aseguró que "no es un producto caro".

El responsable de "Porto Muiños" vaticinó que dentro de diez años las amas de casa pedirán un tipo específico de alga, en función del menú que tengan previsto elaborar, para compensar alguna carencia de nutrientes o para combatir alguna enfermedad.

El alga que mejor se comercializa es la Undaria pinnatifida, conocida por Wakame, muy popular en Japón y que "nosotros intentamos rebautizar con el nombre gallego de grelo de mar, pero no funcionó, porque los consumidores siguieron pidiéndola por su nombre habitual".

Fuente: http://www.eleconomista.es