Puerto Montt (Ecoceanos News). SalmonChile, la patronal vocera de los industriales del salmón, afirma que el problema “es serio”, y reconoce que la mortandad de salmones provocados por el aumento de el piojo de mar (Caligus rogercresseyi), en los centros de cultivo es entre 20 a 25% más sobre la tasa normal que alcanza dependiendo los sectores entre un 8 y 20%.

 

 

Estas cifras para nada despreciables ponen en alerta a todo el cluster salmonero, incluidas las compañías aseguradoras, los competidores en el mercado internacional y sobre todo a científicos en medicina animal y humana.

 

Esta crisis se da en un contexto en que las empresas salmoneras funcionan con una lógica de tener los menores costos de producción, pero producir al máximo. Esto significa menor aporte a la investigación científica, usar los métodos más baratos para enfrentar enfermedades, llevar al máximo y sobrepasar los niveles de producción de los centros, y tirar y tirar antimicrobianos, antiparasitarios y antifúngicos, entre otras sustancias, a las jaulas salmoneras para atacar las enfermedades que afectan a estas especies exóticas, criadas masiva y hacinadamente en los centros de cultivo.
 
El piojo de mar se alimenta del mucus de los salmones, lo que produce heridas que son puertas de entrada para virus o bacterias que están en el agua, pero que es controlable siempre y cuando se usen los productos en la forma adecuada.
 
Pero los productores salmoneros no han realizado un uso adecuado de la emamectina, único fármaco autorizado por el SAG para controlar este parásito, porque “tendrían que haber hecho rotación de medicamentos para minimizar la posibilidad de desarrollo de resistencia”.
 
El problema sanitario obligó a los empresarios a sacar los peces de los centros de cultivo afectados y trasladarlos a aguas de zonas más australes, libres del parásito. Pero los científicos señalan que esta no es una solución definitiva.
 
En entrevista con Ecocéanos News, la investigadora de la Universidad Austral de Chile, Sandra Bravo, afirma que este episodio es “una alerta que hará que justamente la industria del salmón recapacite, se replantee en el sentido de trabajar con una mentalidad de prevención y anticiparse a los problemas”. 
 
Bravo, Ingeniero Pesquero y Master en Acuicultura, también cuestiona la falta de regulación en el uso de antibióticos, que ha permitido que Chile no cuente con registros estadísticos respecto del volumen de medicamentos empleados en la salmonicultura, ni en ningún otro sector productor de alimentos. Algo impensado en los países desarrollados. Los pocos avances en materia de reglamentación en torno a la inocuidad alimentaria responden a exigencias de los mercados internacionales.