Madryn (El Diario de Madryn). Marcelo Gonzáles Machín es diseñador y constructor de sistemas superintensivos de producción de microalgas para la elaboración de biodiesel; junto a un grupo interdisciplinario trabaja intensamente desde hace cuatro años para dar a conocer oficialmente su producción de biocombustible que podría reemplazar al actual combustible diesel.

 

El proyecto recibe cada vez más interés desde el exterior, sobre las características de la producción de biodiesel y los equipos para tal fin.

El proyecto de fabricar biocombustible surge en forma colateral a la depuración de langostinos por medio de microalgas. González Machín recordó que “a partir del proyecto Langostinos de Chubut habíamos alimentado larvas de langostinos con microalgas y conocíamos por medio de prácticas que realizamos el poder criarlas con esto. Cuando no prospera el proyecto buscamos otras alternativas, sopesamos en tres de ellas, una parte medicinal, otra cosmética y el combustible. Como las dos primeras tenían inversiones mucho más grande y había que competir con  empresas muy grandes de la industria farmacéutica o cosmética, optamos por competir con empresas grandes también, pero con una inversión que implicaba menos costos en relación a las dos primeras”, aseguró.
 
Sistema de producción
Las investigaciones comenzaron a tener forma, con un marcado enfoque teórico hasta que hace cuatro años empezaron concretamente los trabajos de campo. Se creó primero el sistema intensivo para producir microalgas, al tiempo que la bióloga Isabel Albarracín las estudió cuidadosamente, reparando en cada característica y comportamiento. “Nuestro equipo interdisciplinario está conformado por especialistas en área de hidráulica, metalúrgica, electrónica, ecología marina, que se encarga de controlar la preservación del medio marino en circuito cerrado, los que aportamos conocimientos en física y química, sirviéndonos de la astronomía y la elíptica solar”, expresó González Machín.

De esta forma crearon el sistema que llevará a cabo la elaboración intensiva de producción de microalgas, denominado Super Birreactor. “Trabajamos con tecnología muy avanzada para producir microalgas para usarlas como base, extraerles el aceite, y hacer biodiesel. Pero también fabricamos máquinas biodiesel, y el sistema para pulir el biodiesel, sin agua, también con microalgas”, manifestó el empresario.
 
Futuro y propuestas
Sobre las propuestas del mercado interior y exterior, González Machín afirmó que “estamos con la empresa Oil Fox y el gobierno de Chubut,  a través de la secretaría de Hidrocarburos, ultimando los detalles para un acuerdo que ya viene firmado con el gobierno desde octubre de 2006. Ahora se suma Oil Fox como comprador de toda la producción del aceite de micro algas que hagamos, para su propia planta de biodiesel que tienen en la provincia de Buenos Aires”.

Y mientras se acerca la fecha de concretar el acuerdo, “trabajamos en una convocatoria de la Comunidad Económica Europea para un programa específico de producción de biodiesel a través de microalgas. En ese programa hay 15 participantes. Nosotros participamos junto a un equipo interdisciplinario entre los que se destaca una profesional de nivel internacional que tiene el país en microalgas como es Isabel Albarracín. En lo privado estamos trabajando para venderle a Ecuador y a Brasil. Estamos haciendo el estudio de prefactibilidad al tiempo que procuramos terminar con el Super Bio Reactor Patagónico. Esta es una tecnología que se puede exportar a países que tiene un gran desarrollo y necesidad de combustible”, mencionó el empresario.


“Tenemos muchas ofertas del exterior para comprar nuestro producto y también para que generemos nuestro producto con tecnología americana. Tenemos hecha la venta de todo lo que produzcamos. Planteamos una asociación con el gobierno de Chubut y el comprador de la producción Oil Fox. Vamos a esperar cerrar trato con el gobierno chubutense. En el acuerdo cuya fecha está prevista para el 15 de mayo se delimitarán responsabilidades, beneficios  y participación. Sin embargo, tenemos ofertas de España y Brasil pero primero vamos a analizarlo con el gobierno”, agregó.
 
Trabajo de campo
El circuito de trabajo funciona de la siguiente forma, como lo explicó su mentor: “Trabajamos en circuitos cerrados. Se procura tener cepas en laboratorio. Que son las que se siembran. Tenemos una gran diferencia con los que comúnmente se los conoce como ‘referentes’ en microalgas y biodiesel en el mundo. Otros trabajan con algas marinas biológicamente más aptas, pero trabajamos con micro algas salobres también. Lo que hacemos es aislar micro algas ‘autóctonas’ hay alrededor de 150 especies que están en todos lados”. Y agregó “La microalga desde que se siembra hasta que se hace adulta -podemos sacar una media en los birreactores- en 7 días están generadas. Se la debe manejar adecuadamente dándoles los medios necesarios y acumulará el 60% de su peso en lípidos. Las micro algas son estresadas a través del fotobioreactor para que acumulen la mayor cantidad posible de lípidos. Eso es en 7 días, luego en un día se le extrae el aceite y de allí se lo pule para pasar al tanque del vehículo.”

El empresario continuó: “Los bioreactores que hemos creado tienen una doble función. Por un lado, cosechan la micro algas y por otro lado las gelifican que es el proceso a través del cuál las células son estresadas acumulando así la mayor cantidad de lípidos. Lípidos que serán extraídos para luego pulirlos y producir finalmente el biocombustible que hemos dado en llamar biodiesel.  Todo el proceso se realiza de modo natural, sin químicos. Para lograrlo tuvimos que pasar por muchos errores, pruebas, problemas técnicos. La desventaja que puede tener es que los autos huelen a fritura, salvo que se le instale un kit especial que no es caro. Sin embargo al ser un producto biodegradable no contamina el aire. Tiene un índice de yodo muy bajo, y esto lo diferencia también de los aceites que producen con soja o girasol o vegetales superiores”, explicó.

Fuente: http://www.diariodemadryn.com