Por: Milthon Lujan Monja.

En un mundo globalizado la competencia por el acceso a los mercados internacionales se vuelve en una asunto de vida o muerte para los productores acuícolas; debido a que contar con un mercado garantiza que las operaciones acuícolas sigan siendo viables. Esta competencia también ha llevado a incrementar las capacidades entre los competidores.

Sin embargo, las condiciones climáticas y la aparición de enfermedades también juegan un rol importante en cuanto a mantener o perder presencia en los mercados internacionales.

A malas condiciones climáticas, “buena cara”
Las malas condiciones climáticas (bajas temperaturas) vienen afectando a la industria camaronera de China, uno de los principales productores en el ámbito mundial y proveedor de EEUU (principal mercado para el camarón). Aun se desconoce el impacto que tendrá esta coyuntura en la producción de camarones de China; sin embargo, ofrece una oportunidad grande para que los camaroneros latinoamericanos puedan exportar un mayor volumen a EEUU. Además podría registrarse un incremento de los precios en el camarón congelado (principal ítem de exportación de China), lo que volvería este tipo de productos más atractivos para los productores latinoamericanos.

No obstante, este hecho coyuntural sería de corto plazo, debido a que las malas condiciones climáticas pasaran y la industria camaronera china se recupera rápidamente porque el camarón tiene un corto ciclo de cultivo (3 a 4 meses).

Trabajando para el enemigo
La industria salmonera chilena viene siendo afectada desde hace aproximadamente dos años por la enfermedad del ISA, que prácticamente devasto la actividad; esto ha generado un desabastecimiento de salmón y como consecuencia un incremento de los precios (hasta 20%), que viene siendo aprovechado por sus competidores (Noruega, Escocia y Canadá).

La baja producción de salmón en Chile probablemente continúe hasta el 2011, debido al ciclo de vida del salmón (requiere de 2 años en promedio para alcanzar la talla comercial), lo que implica una demanda insatisfecha que podría ser aprovechada por los productores de truchas (sustituto del salmón) de países como Perú, Ecuador, Argentina, entre otros.

La pregunta del millón es si los productores acuícolas reúnen los requisitos de calidad y de volumen exportable requeridos por los potenciales compradores.