Bruselas (CORDIS). El rápido aumento de la acuicultura cambiará fundamentalmente la relación de los humanos con los océanos, afirman en la revista Science los científicos del proyecto MarBEF («Biodiversidad marina y funciones del ecosistema»), financiado por la UE.

 

La expansión de la acuicultura es principalmente un fenómeno moderno; cerca de 430 (97%) de las especies acuáticas que se cultivan hoy fueron domesticadas durante los últimos cien años, y casi una cuarta parte de éstas lo fue durante la última década. En cambio, el 90% de los animales y plantas terrestres domesticados llevan siendo cultivados por el ser humano más de 200 años.

Los científicos destacan que el rápido aumento de la acuicultura puede atribuirse a varios factores. Por ejemplo, la domesticación terrestre prácticamente se ha centrado en los mamíferos y las aves, frente a una amplia variedad de criaturas marinas entre las que se incluyen moluscos, crustáceos, vertebrados y medusas. Además, más de 3.000 especies se emplean como alimento, en comparación con menos de 200 especies terrestres.

Otro factor es la sobreexplotación de las pesquerías mundiales. «La producción de la acuicultura ha ido creciendo en porcentajes de entre el 7 y el 8% anual [aproximadamente], compensando el estancamiento de la pesca, y es probable que se convierta en la principal fuente de alimento marino para los seres humanos, puesto que la demanda sigue creciendo», escriben los investigadores.

Sin embargo, la acuicultura conlleva graves consecuencias ambientales, como el deterioro de los ecosistemas litorales por los escurrimientos de la acuicultura y las repercursiones sobre las especies silvestres que se utilizan como pienso.

«La continuidad de los porcentajes actuales de domesticación y la capacidad de la acuicultura para alcanzar las demandas en alza de alimentos marinos y el crecimiento de la población humana exigen que se implante un modelo sostenible mediante la minimización del perjuicio al medio ambiente», afirman los autores.

Estos proponen un modelo basado en ciclos de producción cerrados, con la producción de los piensos en las piscifactorías y la crianza de las especies totalmente en cultivo, reduciendo la presión sobre las poblaciones naturales.

En última instancia, los investigadores creen que «el desarrollo de la acuicultura acabará sustituyendo a la pesca, tal como la ganadería reemplazó a la caza». Apuntan que esto aliviará la presión sobre los recursos de agua dulce que se utilizan para producir alimentos en tierra y estimule avances tecnológicos.

«Estos cambios modificarán el empleo y el estilo de vida de las personas vinculadas a esta industria», concluyen los científicos. «El crecimiento de la domesticación de la biodiversidad marina representa así un cambio fundamental en la relación de los seres humanos con los océanos.»

Para obtener más información, visite:

http://www.marbef.org/