Vigo (La Voz de Galicia). El presidente de Pescanova, Manuel Fernández de Sousa, aprovechó ayer una junta general de accionistas para matizar la estrategia inversora que el grupo alimentario vigués pretende seguir en Galicia.

 

El consejo de administración quiere construir piscifactorías para el cultivo de rodaballo y lenguado en el norte de la región. Pero no están dispuestos a diseñar fábricas de cualquier tamaño. «Unidades inferiores a las 3.000 toneladas de producción anual no son rentables», explicó el máximo representante de la empresa. «Confiamos en que el plan sectorial de acuicultura que prepara la Xunta responda a un trabajo serio y defina un marco jurídico estable», dijo, «pero lo que tenemos claro es que las miniplantas no entran en nuestra estrategia».

Fernández de Sousa se refirió a la posibilidad de que la regulación que plantee la Xunta sea «restrictiva» con los espacios, por el «riesgo que conllevaría esa política» para la creación de fábricas grandes. «Si es así, la ecuación económica será compleja y tendremos que estudiar qué se puede hacer», matizó.

Pescanova remató en abril las obras de ampliación de la piscifactoría de Xove, en la que se han invertido 30,3 millones de euros y que este mismo año producirá 1.800 toneladas de rodaballo. La planta estará a pleno rendimiento en el 2008, cuando su volumen no será inferior a las 2.500 toneladas. Y Xove es la instalación de nueva creación más pequeña que se plantea el grupo para el cultivo de esta especie. Pescanova aspira a producir en un horizonte de cinco años el 70% del rodaballo en cautividad de toda Europa. Y para ello sólo programa piscifactorías de gran envergadura.

El otro proyecto en marcha, que se trasladó de Cabo Touriñán al municipio portugués de Mira por las restricciones medioambientales de la Xunta, estará listo a finales del 2008. Esta unidad producirá en una primera fase 7.000 toneladas anuales de rodaballo y, a pleno rendimiento, será capaz de vender 10.000 toneladas al año. La inversión supera los 120 millones?

Perspectivas

«Nunca hemos dejado de invertir en Galicia -dijo ayer el presidente de Pescanova-, pero tenemos que pensar que dentro de unos años hasta la planta de Portugal [que será la mayor de Europa] nos parecerá pequeña».

El pasado año, el grupo vendió 200.000 toneladas de productos del mar en todo el mundo. De ellas, 140.000 procedían de la extracción salvaje (un 86% fue pesca propia y un 14% comprado a terceros). Las otras 60.000 toneladas ya procedieron de la acuicultura (40% langostinos y 40% especies salmónidas).

El plan estratégico de la firma, que en el 2006 facturó 1.100 millones de euros y generó en el mercado español la mitad de su negocio, pretende que el 50% de sus ventas procedan de la acuicultura en menos de cinco años, pero aumentando sus plantas de cultivo y sin dejar de pescar en ninguno de los países donde ahora extraen productos del mar con su flota de 120 unidades.

La apuesta de futuro pasa por el rodaballo en los peces planos, el salmón y la tilapia. Y el presidente del grupo justificó ayer esta posición estratégica: «La acuicultura crece en todo el mundo a un ritmo de cuatro millones de toneladas anuales -explicó- y en dos años se comercializarán tantos productos de cultivo propio como capturas en el mar».

El nuevo plan sectorial de la Xunta será determinante para que Pescanova plantee inversiones «de alto nivel» en la comunidad. «Pero siempre seguiremos invirtiendo en las fábricas gallegas», señaló el presidente aludiendo al peor de los escenarios. Fernández aseguró que la empresa invertirá en otras comunidades «sólo si no es posible hacerlo aquí».

La Consellería de Pesca tiene previsto hacer público el nuevo marco regulador del sector de la acuicultura antes del verano. La intención es respetar al máximo el suelo integrado en la Red Natura 2000 y habilitar espacios en zonas de nueva creación.

Fuente: http://www.lavozdegalicia.es