Guayaquil (El Comercio). Los empresarios asociados a la Cámara de Pesquería decidieron  no participar del Consejo de Desarrollo Pesquero que se prevé realizar  la mañana de hoy en Guayaquil. La medida la tomaron como rechazo a la decisión presidencial de trasladar la Subsecretaría de Recursos Pesqueros a Manta.

 

“Nos sentimos relegados e ignorados. Este tema debió tratarse con anterioridad en el Consejo pero no se lo hizo”, menciona Rafael Trujillo, director ejecutivo de la Cámara. Para él, la subdivisión de la Subsecretaría de
Recursos Pesqueros y la creación de la  de Acuacultura va a crear un conflicto de competencias.

Explica que  “la Ley de Pesca establece y define la actividad pesquera como la extracción, cultivo, comercialización de productos pesqueros que incluye la actividad acuícola”.

Pero César Monge, director ejecutivo de la Cámara de Acuacultura, dice que el peso económico de su sector, representado por sus productos exportables que por su naturaleza no son actividades pesqueras, pues incluyen faenas de siembra y cosecha, sumado a  la generación de unas 150 000 plazas de trabajo directas, justifican por sí sola la creación de una merecida Subsecretaria de Acuacultura.

Marcela Agüiñaga, Subsecretaria de Recursos Pesqueros, explica que se trasladará a Manta la sede dicha oficina y la Dirección Nacional de Pesca. En Guayaquil quedará una Dirección Regional de Pesca del Guayas y se creará, adicionalmente, la Subsecretaría de Acuacultura.

La funcionaria asegura que en los  trámites los empresarios  no van a tener  dificultades. La Dirección Regional  actuará desconcentrada administrativa y financieramente. Habrá control en actividades como la emisión de permisos, autorizaciones, etc.

La de Acuacultura tratará los temas de acuacultura y piscicultura. Se hará un nuevo estatuto orgánico y se espera que el proceso de la redacción de estatutos y el traslado concluya en julio.

En Manta  la decisión les beneficia. Guillermo Morán, director ejecutivo de la Asociación de Exportadores de Pesca Blanca, dice que el tema de trámites no es muy importante. La ventaja de que esté cerca a la autoridad  es un control permanente por parte de los técnicos.

“Las inspecciones a los barcos y plantas serían más periódicas y no dos o tres veces al año”. En Manabí la  pesca artesanal es 35 ó 40 por ciento nacional y operan 13 plantas empacadoras de atún.

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