Por: Pedro Trillo*
El interés de empresas asiáticas por posicionarse y adquirir los activos de los grupos pesqueros nacionales es una indicación de la confianza en el futuro de la actividad pesquera.

El momento no puede ser más oportuno para los tiburones que quieren engullir la pesquería nacional, porque los empresarios pesqueros peruanos vienen sufriendo el maltrato mediático, la hostilidad verbal y administrativa de las autoridades  y una cuota reducida,  que puede estar bajando los ánimos y creando las condiciones para transferir la propiedad a capitales extranjeros.

Si el centro de las decisiones estratégicas sobre la industria pesquera deja de estar en manos nacionales y pasa a tomarse desde Seúl  u Hong Kong,  el Perú habrá perdido la oportunidad de posicionarse en un sector importante del negocio global de alimentos. La industria pesquera impacta en la soberanía y seguridad alimentaria que son parte insustituible de la defensa nacional.

Es tarea decisiva del gobierno y de sus dirigentes políticos trazar una visión de largo plazo como política de Estado, a partir de la cual, en vez de ser comprados por empresas extranjeras, nuestras empresas se robustezcan y salgan a realizar adquisiciones. Por ejemplo, aspirar a Nutreco, la empresa que domina la industria de alimentos balanceados en Europa y que a pesar de la crisis ha obtenido ganancias record el 2012, o de las principales empresas de alimentos balanceados de China, Corea y USA.

Estamos en condiciones de dominar  a escala mundial la industria de alimentos procedentes del mar, es necesario alentar y alinear al empresario pesquero peruano, con una  política estratégica de Estado que defienda el interés nacional.

Fuente: Diario El Comercio
*Océano Internacional