Por: Francisco J. Miranda Avalos*
Oannes, tiene 17 años tratando de hacer entender a la población peruana, que durante los últimos 50 años, la crisis de la pesca artesanal costera peruana es principalmente producto de la ignorancia de los diversos funcionarios del estado que han ocupado los cargos mas importantes de la pesquería nacional.

Muchos de ellos abogados, militares, ingenieros civiles, arquitectos, economistas, e incluso antropólogos, que han sido incapaces de comprender la realidad de un sector complicado, lleno de detalles y han hecho de el una maraña de normas y contra normas que no solo se contradicen, sino que hasta se superponen, caminando en contra de un camino natural que el mar peruano nos muestra todos los días y que debería ser la guía para la correcta administración de sus recursos.

El intercambio de información que nace del dialogo, es básico para la administración de la enorme potencialidad que el mar nos brinda, esta demás decir que académicos, pescadores, empresarios, autoridades, funcionarios y consumidores deben sentarse cara a cara a una mesa a barajar los problemas y las soluciones del sector, lo hemos dicho hasta el cansancio, mas aun con este gobierno que desde el inicio de su gestión solo ha mostrado una enorme incompetencia para administrar la pesca y acuicultura nacional. Podríamos echarle toda la culpa, pero la verdad es que comparte responsabilidades con administraciones anteriores, que tampoco han tenido la visión necesaria para identificar la oportunidades que el mar nos brinda. Y hablo solamente del mar, no de las posibilidades existentes en la serranía o en la selva del Perú. Por que el mar esta lleno de oportunidades.

En nuestros 17 años de existencia como organización sin fines de lucro, hemos intentado hacer muchas cosas para pasar de la palabra a la acción, los fracasos tienen muchas explicaciones, engaños, faltas de apreciación, ignorancia política, y mucho mas. Pero a pesar de eso nos hemos mantenido perseverantes en algunos puntos que consideramos prioritarios para solucionar la crisis, sobre la que nos venimos revolcado año tras año, gobierno por gobierno.

Estos puntos son básicamente las estrategias que debemos tener para la conservación o buena administración de algunos recursos claves para nuestro futuro y el futuro de las comunidades costeras, donde el pescador artesanal es una pieza clave, por que finalmente, aunque pueda ser un actor ignorante de algunos temas, es un experto en otros y la comunidad en general desprecia y desperdicia esta experticia, incluso el mismo. Y es que nadie tiene todo el conocimiento, ni toda la razón. Por eso los humanos dialogamos, conversamos, intercambiamos opiniones, para ver mas allá de lo que nuestros sentidos pueden ver, debemos usar los sentidos de los demás, eso es compartir información, la única forma de enfrentar retos que parecen imposibles.

Hace solo unos años nos ilusionaron con la idea de que un sueño como el un gran acuario, podía ser realidad. Un acuario representaba dentro de este sueño no solo la herramienta especial que nos permitiría mostrar a la comunidad como este mundo marino en el que esta inmersa nuestra mente. Pero sobre todo, era la herramienta para iniciar un serio trabajo de desarrollo de la maricultura de peces costeros o bentónicos nativos, partiendo de la investigación de su biología, procesos de alimentación y crecimiento que luego nos llevarían al desarrollo de tecnologías practicas de aplicadas a estas especies, para permitir no solo su conservación, sino también su reproducción y crianza. En el camino el sueño del acuario se trunco. Pero no la idea ni el concepto. Finalmente el acuario era solo una herramienta.

A donde se que vaya, Oannes no ha dejado de llevar el mensaje de que la investigación sobre la biología y alimentación de los diversos peces nativos costeros o bentónicos del mar peruano, debe hacerse concienzuda y organizadamente. Hablamos de tallas mínimas, hablamos de educación al consumidor, hablamos de inversión en investigación en las universidades, hablamos de sinergias del sector empresarial con pescadores y académicos, buscamos articular todo esfuerzo con este fin. Un fin que significa dar el paso gigantezco de pasar a ser cazadores y recolectores de frutos en el mar a ser acuicultores.

Pero escuchamos mas de una vez, que hay que traer especies foráneas y adaptarlas; que un proyecto de acuicultivo es como hacer un viaje a la Luna o Marte, por lo caro y difícil, o dogmas como adaptar una especie es un proceso que demorara 30 años por lo menos, o que engordar una especie no es hacer acuicultura, o peor aun, que nosotros no tenemos las condiciones que Chile tiene para desarrollar su acuicultura.

Chile es Chile amigos, y el Perú es el Perú, tal vez seamos países hermanos compartiendo una mar e incluso una corriente marina. Pero nuestras realidades y potencialidades son diferentes. Para ello lo peruanos tenemos que crear un desarrollo basado en estrategias diferentes y nuestra primera potencialidad esta en las especies nativas.

Parece que se olvidan que tanto han influenciado en la historia de la acuicultura nacional, dos especies. El langostino (Pneus vanamei) y la concha de abanico (Argopecten purpuratus), ambas son especies nativas del Perú y ambas se cultivan en su mayoría con simples procesos de engorde, por que el avance de la tecnología para mejorar la tecnología, ha sido lento además de costoso. Es obvio que el avance tecnológico es fundamental para asegurar la sustentabilidad de un proyecto acuícola. Pero muchos empresarios han arriesgado con éxito y mucha suerte en la “primitiva” acuicultura de engorde, obteniendo una sana rentabilidad para nada despreciable.

Lo mismo que la pesca, la acuicultura y prácticamente el desarrollo de cualquier empresa, la decisión siempre es un problema de riesgos, la tecnología solo nos permite disminuir el factor de riesgo hasta convertirlo en un ”riesgo calculado”, pero riesgo al fin.

Pero existe algo de lo que nunca hablamos o evitamos hablar: la conservación de una especie en peligro. Desarrollar aunque sea como primer paso una tecnología de cultivo de engorde de esta especie, disminuye el riesgo de la desaparición de una especie en particular, por que sabemos que si la especie es rentable, los siguientes escalones tecnológicos hasta el control absoluto de su acuicultivo se dará de manera natural.

Esto sucedió con el Atún rojo en el Mediterráneo, al principio solo era posible manejar cultivos de engorde, basándose en la captura de juveniles para ese fin, hoy la reproducción del atún rojo es una realidad. Como lo es con el langostino, concha de abanico, y otras muchas especies sobre las que podríamos pasarnos el articulo dando ejemplos; pero la lección es clara: para todo hay que dar un primer paso.

El acuario que PRODUCE monto en Mistura 2013, costo 3 millones de soles y fue solo un acuario de exhibición, lindo y precioso para que la primera dama nos diga ante cámaras que las tallas si importan, iniciando una campaña para el respeto a las tallas mínimas de muchos peces, pero donde muy a pesar nuestro, no están todos los que deberían estar. Ya que la RM 209-2001 PRODUCE, no incluye a especies como el babunco, berrugata, charela, cherlo, chita, chino, fortuno, jerguilla, loros verdes, loros san pedro, marotillas, meros colorados, meros moteados, meros muriques, negrillos, ojos de uva, pardos, peje sapos, perela, picudas, pintadillas, viejas negras, pejes perro, y el tramboyo; considerado por la misma feria Mistura, como el pez mas sabroso para el ceviche.

Esa es la fauna olvidada de la que hablamos desde hace 17 años, y sobre la exigimos una real y clara política de investigación y desarrollo de tecnologías de cultivo. Una fauna que solo sirvió para exhibición y fútil gasto de 3 millones de soles. Si alguien pasa por donde estuvo el acuario de Mistura 2013, vera solo un gasto perdido, que ni siquiera fue cedido a la Municipalidad, para que funcione aunque sea como exhibición permanente.

3 millones de soles hubieran servido mucho mejor para desarrollar una estrategia de dialogo con los pescadores, empresarios y académicos, para iniciar acciones que nos lleven a lograr el gran objetivo de cultivar estos peces para preservarlos de la extinción y llevarnos por el camino de la maricultura de peces nativos de nuestro mar, que abastezcan las necesidades gastronómicas crecientes de nuestro país, permitiendo generar riqueza y por que no repoblamiento costero y hasta la reconversión del pescador artesanal, aquel que siempre ha capturado estas mismas especies.

¿Y saben que? Muchas de estas especies, ni siquiera comen anchoveta y si hoy no están en nuestras mesas, es solo por que se han depredado con la pesca con explosivos, traqueteo, redes de encierro apoyadas por buzos, pesca con zambullo o zumbador, redes de coco ilegal, chinchorros, pesca de buzos con aire comprimido, pesca nocturna, etc. Pero nadie habla de eso, por que hay que echarle la culpa de todo a la flota industrial.

Pero la dura verdad es que hemos practicado desde hace años su pesca de manera irresponsable sin siquiera saber su ciclo biológico o identificado su talla minina, sin conocer su biomasa, ni mucho menos cuando tiene hueveras.

La pesquería y la acuicultura nacional, esta llena de detalles, claro que si, detalles que solo puede reconocer un profesional de la materia, no un lego que no sabe ni tiene conciencia de que el mar peruano tiene mas de 1200 especies de uso comercial, y aunque la anchoveta es muy importante, no es la única.

Pero si es la única bien estudiada. Y gracias a ello es que la determinación de las biomasas y las cuotas permisibles de capturas, se han estado dando de manera correcta en los últimos 10 años. Un aplauso para el IMARPE, no para este gobierno que no sabe lo que hace, y que quiere hacernos creer que si la biomasa de anchoveta creció, es por su gestión. Una gestión desastrosa que ha puesto a pescar a una flota “de pequeña escala” mas de 1 millón de toneladas de anchoveta al año sin cuota, sin control satelital, sin refrigeración y todavía con una franja de mar exclusiva, que felizmente el Poder Judicial ha eliminado. ¿Pero que poder del estado detendrá tamaña depredación de mas de 1 millón de toneladas anuales?

Si los peruanos no comemos mas pescado, es por que no somos capaces de darnos cuenta del mar de oportunidades que la pesquería y la acuicultura nacional representan.

*Presidente de la Junta Directiva de Oannes
http://www.oannes.org.pe/