Por: Milthon B. Lujan Monja*
Tradicionalmente la acuicultura ha estado enfocada en la producción de alimentos para el consumo humano; sin embargo, ese enfoque esta cambiando, la actividad acuícola también incluye la producción de biocombustibles, alimentos funcionales, insumos para la industria farmacéutica, entre otros.

FAO define a la acuicultura como “cría de organismos acuáticos, incluidos peces, moluscos, crustáceos y plantas acuáticas”. Esta definición es muy amplia e incluye una serie de practicas y objetivos; no obstante, la actividad, desde sus inicios hasta la actualidad, ha estado concentrada en la producción de alimentos para el consumo humano, con la finalidad de garantizar la seguridad alimentaria.

En los últimos años, en términos de sus objetivos, la actividad acuícola ha venido ampliando sus fronteras. Aun cuando el cultivo de algunas especies como las micro y macroalgas es una vieja práctica, los objetivos del cultivo de estas especies se han reorientado a la producción de biocombustibles y para la obtención de compuestos que puedan ser usados en la industria farmacéutica, producción de alimentos, salud, entre otros.

También existen especies acuáticas que se viene cultivando con otros fines, como los pepinos de mar, para su uso en el tratamiento de enfermedades de humanos; y, de tunicados para su uso como insumo en dietas acuícolas. Asimismo, existen algunas experiencias en el cultivo de corales en sistemas artificiales con fines de recuperación de arrecifes deteriorados.

Asimismo, existe una tendencia marcada para aprovechar el total de los productos acuícolas, como por ejemplo el uso de las pieles de los peces para la producción de cueros o geles, vísceras para la producción de dietas artificiales o fertilizantes, las cabezas de los camarones para la obtención de quitosano o producción de harinas, entre otros usos.

Esto nos lleva a redifinir las fronteras de la acuicultura, ya no sólo fuente de producción de alimento para los humanos, sino también para la producción de compuestos e insumos para otras industrias. Lo que implica que como acuicultores, debemos reflexionar sobre que otras innovaciones podemos implementar para aprovechar mejor los productos acuícolas.