Por: Milthon Lujan Monja*
Acabo de leer un artículo muy interesante en el Diario El Comercio que trata de responder a la pregunta si la acuicultura aun necesita de incentivos tributarios para seguir creciendo. Más allá de las opiniones de reconocidos empresarios pesqueros y funcionarios públicos sobre la necesidad o no de incentivos tributarios, creo que debemos enfocar diferentes variables de análisis para tratar de responder a la pregunta que da el título a este comentario, entre las variables podemos considerar a: acceso a mercados, I+D+i y marco legal, en ese orden de importancia.

 

La acuicultura peruana a registrado un crecimiento importante en la última década, de una producción aproximada de 7500 toneladas en el año 2001 a 106 300 toneladas en el año 2014, y en términos de valor de las exportaciones ha crecido de US$24.6 millones en el año 2003 a US$287.3 millones en el año 2014.

Sin mercado no hay negocio

El crecimiento de la producción acuícola en el Perú ha sido impulsado principalmente por la producción de sólo tres especies: concha de abanico, camarón marino (langostino) y trucha arco iris, las dos primeras tienen como destino principal los mercados internacionales, mientras que la trucha se comercializa principalmente en el mercado local.

Tomando el cuenta las exportaciones acuícolas peruanas podemos concluir que el mercado internacional ha sido el principal promotor del crecimiento en la producción y exportaciones de concha de abanico y langostino, debido a que tienen como destino la UE y EEUU, donde la demanda por estos productos es alta. En el caso de la trucha, el crecimiento de su producción se debe principalmente al desarrollo de la actividad en el lago Titicaca; sin embargo, podría enfrentarse con un problema de mercado debido a que la mayor parte de la producción se comercializa en el ámbito nacional.

Hay que entender que la acuicultura es un negocio (independiente de la escala) y como tal, requiere de un mercado (local, regional o internacional) para poder prosperar. Si analizamos a los países más exitosos en el desarrollo de la actividad acuícola, todos tienen en común a un Estado promotor de las exportaciones, pero no sólo promoviendo la participación en Ferias Internacionales, sino también realizando estudios prospectivos de las tendencias de consumo en los principales mercados internacionales, con la finalidad de identificar las expectativas de los futuros clientes, y sobre la base de esto planificar el desarrollo de su actividad acuícolas, tanto en términos de producción como de diversificación.

Creo que el rol del Estado, a través de sus agencias, es identificar oportunidades, una actividad que debe realizar de forma constante a través de estudios de prospectiva de mercados, estudios de mercado, tendencias de consumo, etc, y poner esta información a disposición de los productores. La elaboración de estos estudios no sería un gasto, sino una inversión, bajo la premisa de: “a mayor número de empresas acuícolas exitosas, mayor pago de impuestos”. Aun cuando el Plan Nacional de Desarrollo Acuícola contempla estas actividades, poco se ha avanzando.

Investigación, Innovación y Desarrollo

En la actualidad, el Perú cuenta con Programa en Ciencia y Tecnología para la Acuicultura que es liderado por CONCYTEC; no obstante, la I+D+i en el campo de la acuicultura en el Perú se basa principalmente en experiencias aisladas que no responden a una planificación sectorial, regional o local; en otras palabras, los científicos investigan lo que mejor les parece, y por lo general no responde a las necesidades del mercado y de los productores acuícolas.

En este contexto, creemos que se deben articular esfuerzos para establecer un plan real de I+D+i en el área de la acuicultura basado en prioridades establecidas por los estudios de mercado (nacional e internacional) y las capacidades de las universidades y centros de investigación existentes en todo el país; la articulación del mismo puede realizarse a través de fondos concursables exclusivos para la acuicultura como lo establecidos por FINCyT, INNOVATE PERU y FONDACYT.

Normatividad

Sin duda las leyes, decretos, etc., son importantes debido a que establecen el marco de actuación de una actividad; el problema radica cuando estas normas se elaboran desde los escritorios de los funcionarios de turno. Las leyes podrían ser muy buenas, pero si no responden a una realidad, no sirven para nada.

Se anuncia una nueva ley de promoción de la acuicultura, que ha excepción de los funcionarios que la elaboran, nadie más conoce su contenido. Lo conveniente en este caso sería pre-publicarla para recoger la opinión de los diferentes actores involucrados en la actividad acuícola peruana; por ejemplo, sería interesante conocer como se va a articular con otras normas relacionadas con las gestión ambiental, gestión de los recursos hídricos.

Finalmente los incentivos tributarios, como por ejemplo un menor impuesto a la renta, ayudan, pero no es lo único que se requiere para que la acuicultura peruana pueda convertirse en una industria de igual o mayor importancia que la actividad pesquera.

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