EEUU.- La piel de los peces es única debido a que carece de queratina, la proteína fibrosa que se encuentra en la piel de los mamíferos, que proporciona una barrera contra el ambiente. En cambio, las células epiteliales de la piel de pescado están directamente en contacto con su ambiente inmediato: el agua. Del mismo modo, las células que recubren el tracto gastrointestinal, también están en contacto directo con su entorno inmediato.

“Me gusta pensar que los peces son como un intestino nadando” dijo J. Oriol Sunyer, profesor del Deparment of Pathobiology de la University of Pennsylvania. Basándose en esta observación, un estudio liderado por el grupo de Sunyer encontró que no solo la piel de los peces se asemeja morfológicamente al intestino, sino también componentes claves de la respuesta inmune de la piel también son similares a los del intestino.

“En los peces, la piel y el intestino tiene mucho en común: ambos están constantemente expuestos a las agresiones ambientales, ellos tienen una gran y variada microbiota y contienen mucosas” dijo Sunyer. “Así que la hipótesis de que la piel podría tener una respuesta inmune similar al intestino, fue lo que encontramos”.

Los resultados publicados en la revista PNAS, no sólo son de interés en el nivel de ciencia básica y evolución, también tienen importantes implicaciones para la forma en la cual las vacunas serán diseñadas y probadas, debido a que un gran número de patógenos de los peces entran a través de la piel.

El presente trabajo se basa en los hallazgos del año 2010 realizado por el laboratorio de Sunyer, y que fueron publicados en Nature Immunology. En ese estudio, los científicos informaron por primera vez que la trucha arco iris produce un anticuerpo conocido como IgT en su intestino. Esta inmunoglobulina es responsable de la inmunidad de la mucosa intestinal. El equivalente en los mamíferos es el IgA.

Debido a las similitudes entre el intestino y la piel de los peces. El equipo de Sunyer fue a la caza del IgT en la piel de la trucha arco iris. Cuando ellos examinaron las células B, que producen inmunoglobulinas en respuesta a los invasores, como parásitos y bacterias, ellos encontraron que la mayoría de células B en la piel expresaban el IgT, sugiriendo que esta inmunoglobulina juega un importante rol.

Luego los científicos dieron una mirada más cercana a la comunidad bacteriana, o microbiota, que viven sobre la piel de la trucha. En los mamíferos y aves, el IgA ayuda a prevenir que las bacterias “amigables” del intestino invadan el cuerpo y causen enfermedades, conduciendo a la Sunyer a la hipótesis de que el IgT puede jugar un rol paralelo en la piel de los peces. Además, un trabajo anterior de Sunyer encontró que el IgT reviste las bacterias en la microbiota intestinal.

En el estudio actual, cuando los científicos examinaron la microbiota de la piel, ellos encontraron que un porcentaje significativamente alto de bacterias fueron revestidas por el IgT en vez del IgM, otra inmunoglobulina de los peces. Además, más del 50% de el IgT presente en el mucus de la piel estaba involucrado en el recubrimiento de las bacterias. Estos hallazgos sugieren que el IgT esta envuelto en regular la homeostasis huésped-microbiota; en otras palabras, el IgT parece jugar un rol en mantener una relación estable entre los peces y la comunidad bacteriana que vive en su piel.

Para conocer como el IgT funciona en respuesta a los agentes infecciosos, los investigadores expusieron las truchas a parásitos que causan la enfermedad del punto blanco. Comparados con los peces no infectados, los peces infectados que sobrevivieron a la exposición tuvieron un mayor contenido de IgT que IgM en sus pieles. Además, el mucus de la piel de los peces sobrevivientes contenían sólo IgT pero no IgM, el cual reconoce específicamente el parásito.

Referencia:
Z. Xu, D. Parra, D. Gomez, I. Salinas, Y.-A. Zhang, L. von Gersdorff Jorgensen, R. D. Heinecke, K. Buchmann, S. LaPatra, J. O. Sunyer. Teleost skin, an ancient mucosal surface that elicits gut-like immune responses.Proceedings of the National Academy of Sciences, 2013; 110 (32): 13097 DOI: 10.1073/pnas.1304319110