Países Bajos.- Microbiólogos y científicos de peces de Radboud University han descubierto un nuevo tipo de simbiosis: bacterias en las branquias de los peces que convierten el amoníaco en gas nitrógeno.

Los peces producen una gran cantidad de amoníaco, que es un producto de desecho del metabolismo de las proteínas. El amoníaco contamina el agua en el cual ellos viven, y en concentraciones excesivas puede ser mortal. ¿Cómo es posible que este ‘balance de amoníaco’ no se de en la dirección errada?

“Los humanos excretamos el exceso de amoníaco en nuestra orina, a través de la urea. Los peces los hacen a través de sus branquias” explica el microbiólogo Huub Op den Camp. “En Nijmegen nos especializamos en identificar y propagar las bacterias que consumen el amoníaco, como anammox. Las branquias, por consiguiente, es el primer por donde empezamos a buscar por bacterias del ciclo del nitrógeno en los peces”.

Finalmente, los biólogos remueven las branquias de los peces para estudios adicionales. Incluso después de ser removidos, las branquias continúan produciendo el gas nitrógeno, en la cual las bacterias permanecen activas.

Los biólogos también querían determinar la cantidad exacta de amoníaco que consumen las bacterias. Para hacer esto, ellos determinaron el balance de nitrógeno en acuarios. Esta era una tarea difícil debido al continuo intercambio de agua y los biofiltros, procesos que también remueven amoníaco.

En peces alimentados de forma intermitente, resultó que el 31% de los piensos termina en el agua como amoníaco. En los peces alimentados de forma continua fue solo de 18%; gran parte de esto es convertido en gas nitrógeno, que “escapa” sin causar daño en el agua.

Tácticas de alimentación

El descubrimiento de un nuevo tipo de simbiosis no sucede muy a menudo. “En algún momento durante la evolución, los peces aceptaron estas bacterias, que resultó ser una estrategia exitosa” dijo Op den Camp. “La pregunta ahora es si las bacterias también están presentes en otras especies diferentes al pez cebra y carpa. Nosotros sospechamos que esta simbiosis es común en peces de agua dulce, pero esto debe ser confirmado”.

Este estudio también provee lecciones para la acuicultura. “La alimentación conduce a un pico en la producción de amoníaco. Para la simbiosis entre los peces y bacterias, es mejor si la producción de amoníaco es más constante. Por consiguiente, es mejor la alimentación frecuente con pequeñas cantidades que con grandes cantidades una o dos veces por día. La bacterias, y por consiguiente los peces, se benefician de esta alimentación táctica. Casi todos los organismos se benefician de la constancia”.

Referencia:
Maartje A.H.J. van Kessel1, Rob J. Mesman, Arslan Arshad, Juriaan R. Metz, F.A. Tom Spanings, Stephanie C.M. van Dalen, Laura van Niftrik, Gert Flik, Sjoerd E. Wendelaar Bonga, Mike S.M. Jetten, Peter H.M. Klaren, Huub J.M. Op den Camp. 2016. Branchial nitrogen cycle symbionts can remove ammonia in fish gills. Environmental Microbiology Reports, DOI: 10.1111/1758-2229.12407
http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/1758-2229.12407/full