Colombia.- A través de un modelo matemático, un investigador busca descubrir cómo se transportan las toxinas en un ecosistema marino como el arrecife de coral.

Estas toxinas, que no afectan a los peces, pero si al humano que los consume, son producidas por microorganismos dentro del arrecife y transportadas de unos organismos a otros por la relación de depredación entre ellos. Al tiempo que unos peces se alimentan de algas y otros peces de los primeros que llevan la toxina, esta se va transportando.

“Este fenómeno ha generado casos de intoxicación en las islas tropicales, y como no se sabe nada acerca del mecanismo de transmisión, lo que se busca con este modelo es plantear un sistema de ecuaciones matemáticas que describa la situación para entenderl mejor”, aseguró Daniel Arbeláez, profesor ocasional de la Universidad Nacional de Colombia y estudiante de la Maestría en Matemática Aplicada. Este tipo de intoxicación, conocida como ciguatera, es muy recurrente en la isla de San Andrés. Uno de los peces que más toxina acumula, debido a su longevidad, es la barracuda.

Los microorganismos conocidos como microalgas o dinoflagelados son del tamaño de micrómetros, la millonésima parte de un metro, que cuando se reproducen explosivamente por millones, en ocasiones suelen liberar la toxina. “Por eso están asociados a las algas, entonces cuando los peces que las consumen se acercan a consumirlas ingieren la toxina y, a su vez, cuando los peces que se alimentan de otros peces (piscívoros) con la toxina, la ingieren. Así, cuando el hombre consume uno de estos dos tipos de peces se intoxica”, comentó el matemático.

Los síntomas más comunes son diarrea y vómito, pero hay otros relacionados con problemas neurológicos que alteran la percepción del mundo exterior, se puede invertir la sensación de frío o calor en la lengua, labios y manos. También se sufre de hipertensión o entrar en estado de shock y, en un porcentaje muy pequeño, causar la muerte.

De acuerdo con el experto, las matemáticas se aplican de la siguiente forma: “Una herramienta muy común para modelar las poblaciones biológicas son las ecuaciones diferenciales, que describen tasas de cambio de la población, cómo crece y decrece en el tiempo. Así, se plantean un par de sistemas de ecuaciones: uno para el sistema poblacional y uno para el sistema de transporte de toxinas. Al tiempo que se observa cómo crecen y decrecen las poblaciones de algas, los herbívoros y los piscívoros, se va viendo cómo se va acumula la toxina en esos tres grupos”.

“Encontramos que ello depende de la dinámica poblacional, es decir, no es lo mismo que se presente un brote de toxina cuando la población de herbívoros está creciendo y la de piscívoros está decreciendo, a que el brote se presente cuando los piscívoros crecen y los herbívoros decrecen, la dinámica es distinta en la acumulación”, comentó el experto.

Esto es lo que se debe tener en cuenta para tomar medidas de manejo y tratar los eventos de intoxicación en las personas.

Fuente: Universidad Nacional de Colombia