EEUU.- En base a observaciones de campo de los piscicultores de Carolina del Norte, un científico evaluó como los elementos en la cultura de la acuicultura pueden hacer a la actividad sustentable.

Los sistemas de producción de alimentos muestran la diversidad de las formaciones sociales y prácticas culturales humanas, inclusive lo que podemos comer. La producción, consumo e intercambio de alimentos es la actividad económica más básica para muchas familias en todo el mundo y una actividad de participación social en todas las culturas.

Debido al incremento de la población del mundo se incrementa, existe una mayor demanda por ambientes naturales para alimentar a las personas. Con este incremento en el consumo de la proteína animal, la acuicultura viene siendo presentada como la última panacea tecnológica para salvar el ambiente, promover el desarrollo económico y fortalecer la seguridad alimentaria.

Existe mucho para recomendar en la acuicultura sustentable, especialmente cuando se la compara a otras fuentes de proteínas animales. Los peces en general tienen una alta tasa de conversión de los alimentos, cuando se le compara con el ganado, puercos o aves. Asimismo, la acuicultura tiene un menor costo ambiental cuando se le compara a otros sistemas de producción, en términos de uso del terreno y degradación, emisiones de contaminación, o consumo de agua dulce y energía.

Sin embargo, muchos científicos consideran que el crecimiento de la acuicultura no es sustentable, debido a que el desarrollo sostenible requiere que se cumplan tres criterios: escala económica dentro de un sistema ecológico, distribución equitativa de los recursos y eficiente asignación del capital natural.

En este contexto, Eriberto Lozada, en el marco de su proyecto de maestría en  la Nicholas School of the Environment de la Duke University,  en base a la observaciones de campo durante los años 2011 y 2012 exploró como el contexto social y la relaciones resultantes establecidas entre científicos, productores y funcionarios estatales han contribuido en el desarrollo de la industria acuícola en Carolina del Norte de acuerdo a las definiciones de sustentabilidad.

Lozada concluye que la situación en Carolina del Norte es muy diferente de la acuicultura en otras áreas de EEUU y en el mundo debido a las particularidades de su contexto biofísico, condiciones económicas y ecología política. Asimismo, el investigador indica que la acuicultura en Carolina del Norte se concentra mayormente en especies de agua dulce, con una significativa proporción de sistemas cerrados, muchos de los impactos ambientales negativos asociados con el cultivo del salmón (escapes, concentración de desechos, enfermedades y fuentes de alimento) o la pérdida de manglares por la acuicultura del camarón, no están presentes.

Finalmente, Lozada indica que los desafíos para la sustentabilidad de la acuicultura en Carolina del Norte son los siguientes:

- Débil acoplamiento a los ecosistemas y dependencia de los recursos comunes
- Pobre gestión de las operaciones de acuicultura
- Débil gobernancia
- Falta de flujo del conocimiento entre los productores y entre productores, estado, consumidores; falla de la “gestión basada en la información”.

Referencia:
Lozada E. 2012. Learning how to farm fish: Developing sustainable aquaculture in North Carolina. Master project for Master of Environmental Management in the Nicholas School of the Environment of Duke University.