Cambridge, Reino Unido.- El abastecimiento de moluscos bivalvos que compramos en los supermercados podrían enfrentar un futuro incierto debido a que nuestros océanos se vuelven más calientes y más ácidos debido al cambio climático.

Un equipo internacional de científicos, coordinado desde el British Antarctic Survey (BAS), tiene como misión el conocer como los cambios en nuestros océanos afectarán varias especies vitales para la economía pesquera europea y para la biodiversidad marina.

Actualmente, los científicos no entienden totalmente como los bivalvos, como ostras, mejillones, ostiones y almejas producen sus conchas, o como un cambio en el ambiente afectará sus poblaciones. Para resolver esto, la Unión Europea (UE) está financiando con EUR3.6 millones un programa denominado CACHE (Calcium in a Changing Environment).

Este programa multinacional, que tiene como objetivo el entrenar a una nueva generación de científicos marinos, evaluará cada aspecto de como los animales producen sus conchas e identificarán poblaciones que son resilentes al cambio climático.

La industria de los bivalvos es un importante contribuidor a la economía marina europea, la denominada “economía azul”, que tiene un valor de EUR500 billones por año y provee un estimado de 5.4 millones de empleos.

Los bivalvos juegan un rol importante en los océanos debido a que ellos son parte crucial de la biodiversidad marina y, también porque sus conchas son elaborados con carbonato de calcio, ellos tienen un rol en absorber el CO2. Mientras que la industria pesquera, dependiente de los bivalvos, provee empleo en las comunidades rurales.

Los bivalvos se encuentran el riesgo debido a los escenarios de cambio climático en el futuro. El riesgo proviene del hecho que sus conchas son hechas con carbonato de calcio, una sustancia que se disuelve bajo condiciones ácidas, o los animales tendrán que gastar más energía en producir conchas más delgadas. Esto afectará el tamaño de la población y la calidad de la carne que ellos produzcan, afectando directamente a la economía pesquera y dañando al consumidor.

La forma en la cual estas criatura producen sus conchas también es de interés a la industria biotecnológica, que está interesada en imitar la forma en la cual los bivalvos toman los compuestos solubles como el calcio para hacer estructuras sólidas y robustas. Entender esto podría ayudar a reducir la huella de carbono de la producción de materiales de construcción y crear potenciales “fijadores” de CO2 en el proceso de construcción.

Las especies que serán evaluadas son el ostión rey (Pecten maximus), la ostra del Pacífico (Crassostrea gigas), el mejillón azul (Mytilus edulis) y la almeja de concha blanda (Mya arenaria). El grupo también estudiará la ostras nativa (Ostrea edulis) para ayudar con los planes de conservación, debido a que esta especie esta listado como una “especie prioritaria” en el Reino Unido.

La Dra. Melody Clark de BAS, quien coordina el programa, dijo: “Conocemos muy poco sobre como los animales marinos regulan el calcio para producir una concha y como estos procesos pueden ser afectados cuando las condiciones ambientales cambian. Este es el mayor desafío científico en el cual nuestro jóvenes científicos estarán trabajando en los próximos cuatro años”.

Mayor información del proyecto CACHE aquí: http://www.cache-itn.eu/