EEUU.- El crecimiento de la acuicultura en China viene incrementando la demanda de la harina de pescado proveniente de pescado silvestre de captura. Esta práctica disminuye las poblaciones de peces silvestres y representa un riesgo para los frágiles ecosistemas oceánicos, pero un nuevo estudio ofrece un camino más sustentable.

En un informe publicado en la revista Science, un equipo de científicos de la Stanford University, liderados por el estudiante postdoctoral Ling Cao y la profesora Rosamond Naylor, ofrece un panorama más claro sobre el enorme impacto de China sobre las pesquerías silvestres. El estudio también presenta una alternativa más sustentable a la actual práctica de usar peces silvestres para alimentar a los peces en crianza.

China es el mayor productor, consumidor y procesador de pescado en el mundo, este país contribuye con un tercio del abastecimiento mundial. La producción de pescado en China se ha triplicado en los últimos 20 años, y por encima de los tres tercios de la producción proviene de las piscigranjas. De esta forma la industrial ejerce una gran presión sobre las pesquerías silvestres a través de su demanda por harina y aceite de pescado elaborado de peces silvestres. Cómo China desarrolle su acuicultura y el sector de los alimentos acuícolas podría influenciar el balance de la disponibilidad mundial de alimentos de origen acuático.

“Hay una clara oportunidad para un cambio positivo, pero los incentivos económicos y regulatorios para que se de ese cambio aun no se han implementado” indicó Naylor, directora del Center on Food Security and the Environment en la Stanford University.

La pesquería en las aguas costeras de China están pobremente reguladas y frecuentemente se pesca de forma indiscriminada. Los resultados son grandes volúmenes de “pescado de descarte” que no son adecuados para el consumo humano y que terminan en alimentos para animales, incluido en harina de pescado que es usado para alimentar a los peces que se crían en granjas. Muchas de las especies de peces silvestres usados para dietas están plenamente explotadas o sobreexplotadas, y reducir la demanda por ellos podría ayudar a proteger los ecosistemas frágiles de los océanos.

Una solución prometedora es reciclar los subproductos de las plantas de procesamiento de alimentos de origen acuático ubicadas en toda China. Estos desechos, que pueden representar del 30 al 70% del volumen de un pez, es frecuentemente descargado en cuerpos de agua cercanos.

Los análisis de los equipos mostraron que el procesamiento de estos desechos pueden satisfacer entre las mitad y dos tercios del volumen actual de harina de pescado usado por los piscicultores chinos, reemplazando una gran parte del pescado silvestre usado en el actualidad para producir dietas artificiales.

La calidad y la seguridad del alimentos son dos barreras potenciales para reemplazar el pescado silvestre con desechos del procesamiento del pescado. Los desechos tienen un menor contenido de proteína que los peces silvestres, pero se les puede agregar proteínas de fuentes vegetales, como algas o levaduras. El uso de los desechos del procesamiento también aumenta las preocupaciones sobre la contaminación y la transmisión de enfermedades, al respecto, los científicos indican que esto se puede resolver a través de una mayor investigación en los riesgos de salubridad y a través del fortalecimiento de las regulaciones.

“Es tiempo de tomar decisiones serias sobre la gestión y protección de las pesquerías en los océanos, y China podría jugar un rol esencial en este proceso” destacó Naylor.

Referencia bibliográfica:
Ling Cao, Rosamond Naylor, Patrik Henriksson, Duncan Leadbitter, Marc Metian, Max Troell, Wenbo Zhang. China's aquaculture and the world's wild fisheries. Science 9 January 2015: Vol. 347 no. 6218 pp. 133-135. DOI: 10.1126/science.1260149
http://www.sciencemag.org/content/347/6218/133.summary