EEUU.- Las zonas muertas hipóxicas en el Golfo de México impulsan el aumento de precio de los camarones grandes con respecto a los camarones de tallas pequeñas, causando cambios que pueden afectar a los consumidores, pescadores y comerciantes.

El estudio, publicado en The Proceedings of the National Academy of Sciences, provee por primera vez evidencia de la relación entre la hipoxia del Golfo con los impactos económicos.

La hipoxia costera es un problema que amenaza a los ecosistemas marinos de todo el mundo debido a que reduce el crecimiento de los peces y mariscos y, en casos severos, provoca la extinción generalizada de las poblaciones locales.

“Muchos estudios ha documentado los impactos ecológicos de la hipoxia, pero establecer una relación causal clara para pérdidas económicas en las pesquerías afectadas ha sido difícil. Nuestro estudio muestra como la hipoxia estacional frente a las costas de Louisiana y Mississippi genera fluctuaciones en los precios del mercado en la pesquería del camarón marrón del Golfo, una importante pesquería que alguna vez fue la más valiosa en EEUU” dijo Martin D. Smith, profesor de Economía Ambiental en la Nicholas School of the Environment de Duke University.

“El nuevo hallazgo representa un paso importante para ayudar a los economista y políticos a cuantificar el valor del mercado en el mundo real de la reducción de la contaminación de nutrientes que fluye a nuestros océanos” destacó el investigador.

Para realizar el estudio, Smith y sus colegas examinaron las tendencias mensuales en el precio del camarón marrón del Golfo desde 1990 al 2010. Sus análisis revelaron un modelo recurrente de picos en el precio del camarón grande con respecto al camarón pequeño durante los meses cuando las zonas muertas hipóxicas se presentan, típicamente a finales de primavera y verano.

“Debido a que los pescadores están capturando camarones más pequeños y pocos grandes durante estos meses, el precio de los camarones pequeños baja y el precio de los grandes aumenta, creando una perturbación de corto plazo en el mercado que podemos rastrear” indicó Smith.

Los esfuerzos anteriores para rastrear este tipo de impacto en el mercado han fallado, sugirió Smith, debido a que los investigadores se concentraron en los cambios en la cantidad del camarón capturado durante los eventos hipóxicos, en lugar de las fluctuaciones en el precio.

Este enfoque no funciona, explicó Smith, debido a que los pescadores son inteligentes, ellos responden a las cambiantes condiciones ambientales y a las oportunidades de beneficios causadas por las zonas muertas pescado en otro lugar, cambiando inadvertidamente las condiciones de pescado en lugares donde no hay hipoxia.

“Observar los precios en vez de las cantidades nos permite mirar la señal económica más claramente, sin interferencia de estas reacciones humanas y naturales que pueden agravar o oscurecer los efectos de la hipoxia en una pesquería” dijo el investigador.

Aunque el estudio se concentra solamente en la pesquería del camarón marrón en el Golfo de México, sus hallazgos son ampliamente aplicables a otras pesquerías en el mundo, destacó Smith.

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