Dinamarca.- A medida que la temperatura del mar se incrementa, las poblaciones de algunas especies de peces pueden declinar mientras que otras pueden aumentar, reveló una nueva investigación de la University of Gothenburg sobre las funciones gastrointestinales en los peces.

El sistema gastrointestinal en peces es mucho más sensible a los cambios de temperatura de lo que previamente se creía y puede ser un factor limitante para la distribución de las especies, demostró una investigación de la University of Gothenburg.

Mediante la evaluación de como la función del intestino en varias especies de peces es afectado por los cambios rápidos y lentos en la temperatura del agua, podemos entender mejor que les pasará a diferentes especies con el cambio climático.

“Cuando la temperatura del agua se incrementa, la temperatura del cuerpo del pez aumenta, la actividad en el intestino se incrementa, y más energía se necesita para mantenerse saludable” dijo el investigador Albin Gräns, quien estudio varias especies en ambientes dulceacuícolas y marinos en el oeste de Suecia, California y Groenlandia.

Animales ectotérmicos de sangre fría son víctimas de su entorno

Casi todos los peces son ectotérmicos, lo que significa que su temperatura corporal es la misma a la de su entorno. Cuando la temperatura del agua cambia, también lo hace la temperatura del pez, lo cual afecta el funcionamiento de los órganos del cuerpo.

“Debido a que los cambios en la temperatura del cuerpo afecta virtualmente a prácticamente todos los órganos de los peces, es sorprendente que conozcamos poco acerca de como los cambios de temperatura impactan en su fisiología” dijo Gräns.

Ganadores y perdedores

Gräns estudió el sculpin, esturión y la trucha arco iris a varias temperaturas. Su investigación muestra que para algunas especies puede ser difícil absorber los nutrientes cuando la temperatura del agua se incrementa, mientras que a otros podrían beneficiarse del nuevo clima.

“Si la temperatura del agua en el Ártico se incrementa más, algunas especies sedentarias inmóviles, como los distintos tipos de sculpin, probablemente tendrá que luchar para mantener el flujo de la sangre en el intestino durante los meses de verano, lo que afectará su salud” explicó Gräns.

Otros peces, como los que viven en los extremos inferiores de su posible distribución, podrían beneficiarse de una temperatura ligeramente más alta. Los efectos de un aumento de temperatura en el agua, por lo tanto, variarán entre las especies, y muchos de los cambios son difíciles de predecir.

“Nuestro trabajo se trata de identificar los cuellos de botellas fisiológicos, en otras palabras, que partes del cuerpo fallarán primero, si el corazón o el intestino es la parte más sensible del sistema”.

Explotar las diferencias de temperatura

Convertir los alimentos en nutrición requiere que el sistema gastrointestinal funcionen adecuadamente. Los peces podrían tener intestinos altamente sensibles a los cambios en la temperatura del agua, y muchos comportamiento regulados por la temperatura observados en los peces pueden probablemente deberse a que los peces tratan de mantener o maximizar la función gastrointestinal.

Puede descargar los estudios aquí.