Vigo, España.- Ser capaces de adecuar la cantidad de alimento a las necesidades del pez cada uno de las etapas de su ciclo productivo. Este es el objetivo que están trabajando desde la Facultad de Biología y Ecimat de la Universidad de Vigo, los integrantes del Grupo de Fisiología de los Peces y su Aplicación en Acuicultura.

Los científicos tienen una larga trayectoria de investigación y en la actualidad están participando de un proyecto de Alimentación y Estrés en los Peces: Mecanismos Estrategias regulados, un trabajo liderado por el catedrático de la Facultad de Biología José Luis Soengas, y es financiado por medio millón de euros por la Secretaría de Estado de I+D+i.

“La ingesta de alimentos en los peces es un proceso tremendamente complejo en el que interviene el sistema central, que integra la formación metabólica, endocrina, neuroendocrina e circadiana, y un sistema periférico, principal regulador de la saciedad, que interactúan así mismo con mecanismos implicados en las respuestas al estrés” explicó Soengas. Además el científico hace hincapié en que hasta la fecha sólo conoce algunos de los mecanismos involucrados, por lo que el reto principal del grupo de investigación para el futuro es continuar obteniendo los conocimientos básicos sobre todos estos mecanismos, para su posterior aplicación en mejorar la eficiencia de la alimentación de los peces de acuicultura.

El alimento representa el principal costo de la cría intensiva de peces, representando hasta el 70% del gasto total, y por eso, lograr optimizar la ingesta y su aprovechamiento es un objetivo prioritario. A esto se añade el hecho de que todo el alimento suministrado y que no es ingerido por los peces permanece en el agua, lo que trae consigo efectos negativos, tanto económicos como medio ambientales. Y, si la alimentación es importante, hay otro aspecto, claramente relacionado con este y no menos relevante, el estrés, de “modo que un pez estresado come menos que otro que no lo esta” indica Soengas. Además agrega que “en situaciones de estrés moderado, como el que habitualmente se produce en las diferentes etapas del ciclo productivo, la ingesta se reduce significativamente, lo que implica notables pérdidas económicas”.

Relación entre los niveles de macronutrientes y la ingesta

Entre los principales logros alcanzados por el equipo de investigación destaca la demostración en los peces de que los niveles de macronutrientes (proteínas, lípidos y carbohidratos) altos o bajos inhiben o estimulan la ingesta, respectivamente. En esta línea el equipo vigués fue pionero y ahora es un referente internacional en la caracterización de los sistemas sensores de la glucosa y ácidos graos en modelos de peces teleósteos de interés en la acuicultura como la trucha arcoíris y el lenguado, estudiando su relación con la ingesta de alimento y estrés.

Efectos adversos del estrés

Según explica el equipo de investigadores, los agentes estresantes desencadenan en los organismos una serie de respuestas fisiológicas y de comportamiento coordinadas y dirigidas a preparar al animal para resistir y superar la amenaza, esto se llama “respuesta integrada al estrés”. Aunque, en principio, la respuesta a estímulos puntuales de estrés es positiva para el animal, si esta situación es muy severa o se mantiene en el tiempo, la respuesta puede perder su valor adaptativo y ser perjudicial para el animal”.

“Los peces son especialmente sensibles al estrés y responden ante sustancias químicas nocivas u otros agentes estresantes a niveles mucho más bajos de los detectables por los organismos terrestres” explica Soengas.

En esta línea, el grupo de investigación demostró que a nivel hepático existen dos fases en la respuesta al estrés en corto plazo y que, a nivel interrenal, la síntesis y liberación de cortisol glucocorticoide depende de los niveles de glucosa circulantes. “Los resultados evidencia que la presencia de melatonina atenúa varios de los efectos inducidos por el estrés, lo que apoya un posible papel anti-estrés de la hormona” recalca Soengas.

Importancia del “reloj hepático”

A pesar de ser un elemento clave en la mejora de la producción acuícola, el papel del sistema circadiano (llamado “reloj biológico”) en la regulación de la alimentación aun no se conoce, si bien el grupo demostró que en la trucha existen ritmos diarios de expresión de genes “relojes” en los tejidos neuronales (hipotálamo y retina) y no neuronal (hígado) que persisten en la ausencia de la señales ambientales como la luz y la disponibilidad de alimentos. Caracterizaron en este sentido a existencia en el hígado de ritmos diarios en la expresión y actividad de las enzimas de las principales rutas del metabolismo de los carbohidratos y de lípidos, así como la influencia ejercida por factores sincronizadores sobre el perfil de los ritmos, “algo que pone de manifiesto la acción moduladora del reloj hepático sobre el metabolismo a nivel local”.

Referencia internacional

El equipo de científicos fue reconocido como grupo de referencia competitiva en el 2012 por la Xunta de Galicia, pertenece a la Agrupación Estratéxica Océano-ECIMAT da Universidade de Vigo, y forma parte de un consorcio especializado en el estudio del control de la ingesta y la influencia del estrés en la acuicultura con grupos de investigación de María Jesús Delgado (Universidad Complutense de Madrid) y de José Miguel Cerdá-Reverter (Instituto de Acuicultura de Torre da Sal-CSIC).

Mayor información:

Grupo de Fisiología de los Peces y su Aplicación en Acuicultura: http://fisioloxiapeixes.webs.uvigo.es/index.html

Soengas J. 2016. Adecuar la disponibilidad del alimento a las necesidades del pez en cada momento del ciclo productivo: una investigación clave en Acuicultura. Ecimat.
https://oceanoecimat.wordpress.com/2016/01/19/adecuar-la-disponibilidad-del-alimento-a-las-necesidades-del-pez-en-cada-momento-del-ciclo-productivo-una-investigacion-clave-en-acuicultura/