Noruega.- Los omega-3 marinos son demandados por las personas y los peces por igual. Pero el recurso es escaso y debe ser distribuido ampliamente. El salmón de cultivo es uno de amantes del los omegas-3, que ahora tiene menos omega-3 en sus dietas. Los científicos tratan de responder cuál es la menor cantidad de omega-3 que los salmones de cultivo pueden soportar.

De hecho, existe un desbalance entre la cantidad de pescado que las autoridades permiten pescar de los océanos y la cantidad del número creciente de personas que la Tierra puede soportar. La demanda ahora es mucho mayor que la oferta, lo que significa que el aceite tiene que diseminarse en menores volúmenes a todo el mundo.

El pescado de mar es de lejos la más importante fuente de aceite omega-3. Este producto se usa, entre otras cosas, en la alimentación de peces y animales, y la alimentación saludable.

Hay otras fuentes de omega-3 marinos, pero hasta ahora no tienen los volúmenes suficientes que hagan la diferencia. Para la acuicultura, esto representa un problema. La industria informa que la escasez de ácidos grasos omega-3 es uno de los mayores obstáculos a largo plazo cuando se trata del crecimiento industrial.

La escasez se ha traducido en menos aceite omega-3 en los filetes que salmón que antes.

Una píldora saludable para los peces

“El contenido de omega-3 marinos en los filetes de salmón ha disminuido en los últimos años, pero el salmón de cultivo aún contiene lo suficiente para ser una importante fuente de omega-3 marinos en nuestra dieta” según la científica y administradora del proyecto Nini Sissener del National Institute of Nutrition and Seafood Research in Norway (NIFES).

Sin embargo, para el mismo pez, poco omega-3 puede ser un riesgo para la salud. El salmón también necesita ácidos omega-3 EPA y DHA con la finalidad de mantener una buena salud. Estos son conocidos por tener un rol clave en el desarrollo de la visión y para el buen crecimiento, y también son esenciales para el sistema inmunológico.

Los humanos pueden compensar la baja asimilación de los omega-3 con suplementos dietéticos. Sin embargo, los peces no pueden compensar. Estos comen el alimento que se les brinda, y el piscicultor es responsable de asegurar que los peces tengan una dieta que es suficientemente buena para asegurar que el pez este saludable. Las investigaciones no han demostrado que los omega-3 son una píldora de salud también para los peces. Además, puesto que el omega-3 es escaso en el mercado, es preferible no usar más en los piensos de los necesario. En general, las autoridades, científicos y productores están de acuerdo con esto. Este es un tema que esta sujeto a mucha investigación.

Riesgos asociados con la escasez de omega-3

Nofima y Nifes han estudiado todo los datos concernientes de lo que puede ser un contenido bajo seguro de omega-3 en los piensos para el salmón de cultivo, y que es, al mismo tiempo, adecuado para asegurar que pez este saludable.

Los resultados del estudio han sido presentado en un nuevo informe titulado “Effects of changes in fatty acid composition of salmon feed related to health, welfare and robustness”.

Los científicos conocen que debe haber más de 1% de omega-3 marino en piensos para condiciones de cultivo ideales. En tanques en tierra con agua de mar, los experimentos han mostrado que es seguro para el salmón tener más de 1% de omega-3 marino en el pienso, mientras que la situación es menos clara cuando se lleva al salmón a las jaulas en el mar.

Las pruebas en jaulas en el mar han mostrado que 1.6% de omega-3 o más no resulta en una reducción del crecimiento o supervivencia.

“En el mar, hay una variedad de condiciones ambientales que hace que varios factores tengan un impacto en las necesidades de omega-3 marinos del salmón. Esto nos hace pensar que aun si un nivel puede ser suficiente para el pez bajo buenas condiciones de cultivo, el pez necesita más omega-3 bajos las demandantes condiciones ambientales” dijo Ruyter.

Nofima y Nifes han completado varias pruebas sobre el salmón en el mar, donde han probado varios niveles y han estudiado las consecuencias del bajo contenido de omega-3 en las dietas.

Parece ser que las consecuencias de la falta de omega-3 en el salmón son peces menos robustos y más propensos a desarrollar enfermedades virales. Los científicos también conocen que la composición de la grasa en la dieta afecta como la grasa se distribuye en el cuerpo del salmón, y que esta puede afectar el curso de la enfermedad durante las infecciones virales. La consecuencia final de estos efectos es que la salud del salmón se deteriora y pocos peces sobreviven en el cultivo.

Contacto:
Bente Ruyter
Senior Scientist
Phone: +47 930 97 531
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