Sydney, Australia.- Científico de la Universidad Sydney recomienda que los peces ornamentales importados no deben ser liberados en la naturaleza debido a que representa una gran amenaza para las poblaciones de peces silvestres, acuícolas y ornamentales.

“Australia importa un estimado de 18 millones de peces ornamentales cada año, y algunos de aquellos poseen una enfermedad que amenaza a las poblaciones de peces domésticos en acuarios, piscifactorías e incluso a los peces silvestres” dijo la Dra. Joy Becker, profesor en la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad de Sydney.

Los peces ornamentales importados más populares en Australia son los goldfish y los gourami enanos de brillantes colores, ambas especies importadas de varios países en el sudeste de Asia.

Existen estrictos controles de salud en Australia, incluido el requerimiento de un certificado de buena salud del país exportador y períodos de cuarentena para los peces importados.

“Aun cuando hemos tenido éxito detectando las enfermedades de los peces y excluyendo a aquellos animales, aun es un desafío el descubrir algunas enfermedades exóticas graves. Una de las razones es que algunas de estas enfermedades tardan más en manifestarse que la duración de la cuarentena impuesta” dijo Becker.

Becker viene investigando dos enfermedades de los peces importados, el iridovirus del gourami enano (DGIV, por sus siglas en inglés) y el herpesvirus 2 de los ciprinidos (CyHV2). Mientras que el CyHV2 infecta a los goldfish y es un problema para la industria doméstica, no infecta a otras especies.

La mayor preocupación es el DGIV, el cual afecta a otras especies de peces y mato al bacalao Murray en Victoria en el 2003. DGIV parece infectar a las especies de peces de agua dulce y marina.

“Mi investigación analizó los peces ornamentales que recién fueron importados y los que están en cuarentena, las tiendas de mascotas y los mayoristas. También evaluó los peces ornamentales domésticos en las granjas acuícolas y en la naturaleza” dijo Becker.

Se esperaba que DGIV no se presente, pero se encontró en el 20% de los gouramis que estaban en cuarentena y aproximadamente en el 15% de los peces en los mayoristas, recién liberados de la cuarentena. El virus fue hallado en el 30% de los gouramis enfermos en las tiendas de mascotas y aun en una piscigranja.

Por su parte, el CyHV2 no sólo fue hallado en los mayoristas y piscigranjas, también fue encontrado en las poblaciones de peces silvestres.

“Un tema importante de preocupación es que las personas liberan sus peces en los cuerpos de aguas locales, incluido los ríos, presas y fuentes en áreas públicas, o echan los peces vivos por el inodoro, lo que pone en riesgo nuestras especies silvestres” dijo Becker.

Contacto:
DR JOY BECKER
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