Ensenada, México (Agencia Informativa Conacyt).- El estudio y modificación genética de la bacteria Bacillus subtilis por parte de especialistas del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE) ha resultado en aplicaciones tan variadas como la creación de una vacuna para camarones de cultivo y un nuevo procedimiento para la producción de insulina.

Con una línea de investigación que se ha desarrollado desde ciencia básica hasta ciencia aplicada, Jorge Olmos Soto, especialista del Departamento de Biotecnología Marina del CICESE, se ha propuesto utilizar microorganismos para beneficio de animales y humanos.

De dicho objetivo se han derivado alrededor de 15 años de estudios de la bacteria Bacillus subtilis, enfocados en entender sus mecanismos de regulación, con la finalidad de manipularla para producir compuestos de interés biotecnológico.

Vacuna contra virus de la mancha blanca del camarón

La vacuna diseñada para camarón utilizando esporas de la Bacillus subtilis nace de la preocupación por un problema de enfermedades virales que ha afectado todos los cultivos de camarón en el mundo, por lo que durante cuatro años se desarrolló la vacuna y se estudió su aplicación como antídoto a nivel masivo, mediante el alimento.

“Esta bacteria también fue construida a través de un proceso de ingeniería genética que consiste en un gen que codifica para una proteína viral, la cual está siendo producida en la parte exterior de la espora de Bacillus subtilis; una vez verificada la producción adecuada de la espora modificada genéticamente, la agregamos al alimento del camarón y así logramos hacer que el animal tenga resistencia al virus”, expuso el investigador.

Subrayó que las esporas de la bacteria son resistentes a condiciones ambientales adversas como pH extremo y a altas temperaturas, lo que les permite sobrevivir en el sistema digestivo del camarón y resistir las altas temperaturas usadas en la producción comercial del alimento.

Como parte del procedimiento, se hicieron pruebas en cultivos de camarón desde que estaban pequeños, de tal forma que se pudiera analizar el efecto de la vacuna pero también detectar a qué edad sería más apropiado aplicarla.

La vacuna generó arriba de 90 por ciento de protección en los crustáceos infectados con el virus de la mancha blanca, por tal motivo y por su bajo costo de producción, este proceso, al igual que el de insulina, es susceptible a ser patentado y aplicado comercialmente. Ambos hallazgos han sido publicados en revistas internacionales.

“Se trata de generar desarrollos que sean realistas y rentables, biotecnologías que realmente sirvan y que sean económicamente viables”, finalizó Jorge Olmos Soto.

Contacto:
Dr. Jorge Olmos Soto
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