Derio, España.- Investigadores de AZTI continúan analizando el uso de bacteriófagos que combatan la presencia de microorganismos patógenos, responsables de las enfermedades que afectan a las especies criadas en piscifactorías. La investigación financiada por la convocatoria  LIFE de la Unión Europea cuenta con la participación de investigadores de Biopolis S.L. (España), de la Universidad de Aveiro (Portugal) y la empresa Acuicultura Aguacircia (Portugal).

Las estrategias desarrolladas hasta la fecha para combatir las infecciones bacterianas en las diferentes especies de las piscifactorías incluyen en la mayoría de las ocasiones el uso de antibióticos de forma controlada. Los consumidores, sin embargo, demandan, cada vez más, productos libros de antibióticos. En este contexto, el uso de bacteriófagos de origen natural resulta una interesante alternativa para cubrir la creciente demanda alimentaria de la pesca y la acuicultura.

El sector de la acuicultura es una actividad en auge, con un evidente impacto social y económico. Desde el año 2013, la acuicultura ya ha superado en producción a la pesca con 97,20 millones de toneladas a nivel mundial, frente a los 93,8 millones de toneladas de las capturas, lo que supone que más del 50% de los productos acuáticos proceden de la acuicultura.

Para buscar una solución alternativa a los antibióticos que no afecte a la salud de los peces, ni a la de los consumidores, los investigadores buscan identificar bacteriófagos –organismos que infectan y destruyen bacterias- que acaben con estos patógenos sin afectar a las comunidades de bacterias ambientales e intestinales.

Los expertos han obtenido resultados muy prometedores en los laboratorios, pero la utilización a escala industrial requiere conocer el impacto ambiental de los bacteriófagos, especialmente en la ecología bacteriana. Ahora se trata de abordar esta brecha entre el laboratorio y el tratamiento a escala industrial. Basado en tecnologías genéticas, el proyecto está estudiando el efecto de los bacteriófagos en las comunidades de bacterias ambientales e intestinales, dos de los puntos críticos para la utilización de esta tecnología en las piscifactorías.

En los años 2014 y 2015, el proyecto LIFE13 ENV/ES/001048 – ENVIPHAGE se centró en seleccionar los bacteriófagos más adecuados para llevar a cabo el proyecto, centrándose en los que se muestran activos frente a microorganismos patógenos para peces. Durante el último año se han producido cantidades significativas de dichos fagos y se han realizado las pruebas de campo, tomándose muestras para determinar el efecto de esta tecnología sobre los microorganismos marinos, sobre los microorganismos presentes en los peces y sobre los propios animales. Se prevé que los resultados lleguen durante este año 2017, cuando los investigadores analicen los datos metagenómicos que describen las bacterias presentes en los diferentes ambientes y evalúen el efecto ambiental de esta tecnología.

Más información: http://www.enviphage.eu/