Irlanda.- El apenas explorado medio marino viene mostrando un vasto tesoro de biomoléculas de alto valor. Entre ellos se encuentran los medicamentos contra el cáncer y antirretrovirales, antibióticos, productos nutracéuticos como los ácidos grasos poliinsaturados y carotenoides, enzimas industriales, agente anti-fouling, antioxidantes con aplicaciones médicas, industriales y de cuidado de la piel, y una serie de otros potenciales ingredientes activos para la cosmética y el cuidado personal.

Ahora un proyecto de investigación europeo, denominado BAMMBO, tiene como objetivo el desarrollar vías alternativas para cultivar especies marinas y cosechar compuestos bioactivos, para equilibrar las preocupaciones ambientales, de salud y económicas con un enfoque holístico. En particular, “el proyecto se concentra en todos los invertebrados marinos, además de macroalgas, microalgas, esponjas, bacterias y hongos” dijo Patrick Murray, investigador principal en el Shannon Applied Biotechnology Centre del Limerick Institute of Technology, y coordinador científico del proyecto. “Lo que está limitando la explotación comercial de este inmenso recurso no es la falta de interés, sino más bien la falta de métodos ecológicos y rentables para el cultivo y procesamiento” dijo Murray al medio Yuris.

Debido a los plazos cortos y el potencial para atractivos retornos comerciales, aquí es donde mayor interés comercial se concentra en estos momentos, destacó John Day, director de la colección de cultivos de algas y protozoos en el Scottish Marine Institute en Oban, Reino Unido. “Si usted se está preguntando cuando la producción comercial probablemente sea realista de alcanzar, esto depende del sector. Con los biocombustibles, el costo-beneficio, aun estamos en un factor de 10 a 1000, dependiendo de a quien le cree. Pero si tienes un valor de producto lo suficientemente alto, esto se puede alcanzar ahora. Para el sector farmacéutico, los costos de producción no son el problema, pero con los ensayos clínicos, nosotros tenemos un tiempo mínimo de 15 años” destacó Day.

Las perspectivas de un rápido retorno de la inversión están impulsando el desarrollo de este campo. “La mayoría de personas que invierten en la biotecnología de las algas están buscando un retorno relativamente rápido” puntualiza Day, “con los nutracéuticos, el plazo de tiempo es sólo de un año, y en el mercado ya existen productos paralelos, así vemos una multitud de personas produciendo carotenoides”. Por ejemplo, un avance bajo estudio en los centros de Limerick es la extracción de carotenoides y ácidos grasos poliinsaturados de soluciones de microalgas usando el sistema de fluido de dióxido de carbono supercrítico. “Esto elimina los peligros y residuos químicos asociados con la tradicional extracción del solvente. Además los rendimientos son más altos” dijo Murray.

La extracción es reconocida como una de los cuellos de botella que se necesita resolver para ampliar los procesos. “Existe una cierta huella ecológica asociada con la extracción del solvente. Hasta hace poco, la mayor parte de microalgas tenían como destino la producción de biocombustibles; no se visto mucho en nutracéuticos” dijo Imogen Foubert del Laboratory of Food and Lipids, Department of Microbial and Molecular Systems en Leuven, Bélgica. “Por consiguiente, el desarrollo de un efectivo proceso de extracción, podría ser una contribución muy útil” manifestó Foubert.

Los nuevos procesos desarrollados en el proyecto vienen siendo probados por dos empresas socias. Ambas esperan entrar en producción comercial a finales de 2014.

Mayor información sobre el proyecto BAMMBO aquí.