Las floraciones de algas y microalgas podrían aprovecharse para crear productos farmacéuticos, nutracéuticos y energéticos nuevos y muy ventajosos. Pero para producirlas en cantidades grandes es necesario contar con un equilibrio preciso de luz, temperatura y humedad, una tarea que hasta ahora había resultado complicada en entornos industriales.

Sin embargo, la empresa austríaca Ecoduna desarrolló un prototipo de fotobiorreactor para producir microalgas a escala industrial. Ahora, gracias al proyecto financiado con fondos europeos PHOBIOR («An innovative photobioreactor for the production of micro algae with high amounts of omega-3 fatty acids»), Ecoduna colabora con Energiepark Bruck para llevar su prototipo a escala de producción.

En el proyecto se han propuesto demostrar que la tecnología de Ecoduna es capaz de garantizar un abastecimiento de algas constante en condiciones de luz idóneas y con la composición de nutrientes adecuada para la producción de ácidos grasos omega tres destinados al consumo humano. Estos ácidos grasos resultan esenciales para la nutrición humana y pueden sustituir a los que en la actualidad se extraen del aceite de pescado.

La solución sostenible de PHOBIOR podría dar lugar a una fuente alternativa de ácidos grasos omega tres extraídos del pescado y así evitar mayor presión sobre las poblaciones de peces.

Los fotobiorreactores funcionan amplificando el volumen fotoactivo considerablemente, reduciendo la energía y el agua necesaria para cultivar algas y mejorando su calidad.

La tecnología de fotobiorreacción de la empresa utiliza un diseño patentado de «jardines flotantes» que sigue el movimiento del Sol para garantizar que la exposición a su luz es la óptima. Esta característica de diseño además difumina la luz para que nunca sobrepase la cantidad ideal de luz que reciben las microalgas. Además las algas se colocan con respecto a la luz en un ángulo considerablemente llano.

El sistema también garantiza que las algas absorben todo el CO2 disponible. No se producen escapes de CO2 y toda la energía necesaria para su asimilación la absorbe el sistema, con lo cual se reducen los costes de funcionamiento.

El diseño de Ecoduna servirá a una gama creciente de industrias que emplean algas como materia prima o aprovechan su producción de cualquier otra forma, como por ejemplo para el tratamiento de aguas o para la captura y el almacenamiento de carbono, y no sólo para generar ácidos grasos omega tres.

La planta fotobiorreactora a tamaño industrial de PHOBIOR, la primera de este tipo, se inauguró en 2012 en el Energiepark de Bruck an der Leitha (Austria).

Ecoduna anticipa que el éxito de la unidad de producción de PHOBIOR impulsará la construcción y la venta de cientos de unidades en los próximos años.

«Los jardines colgantes y el aceite de algas con omega tres son nuestros principales productos», afirmó David Bernhard, jefe de ventas de Ecoduna. «También nos planteamos la fabricación de otros productos de gran valor como cremas cosméticas».

La empresa participa también en un proyecto de investigación danés que aprovecha las algas producidas en el fotobiorreactor para limpiar aguas residuales.

No obstante, Ecoduna apuesta por el uso de su fotobiorreactor para extraer ácidos grasos a partir de las algas producidas, pues en su opinión es la aplicación con mayor futuro.

«A largo plazo, tras nuevas mejoras tecnológicas y reducciones de costes, podremos derivar la tecnología hacia el empleo de algas con fines energéticos, la producción de bioplásticos y el tratamiento de aguas», explicó el Sr. Bernhard.

A corto plazo es probable que comercialicemos otros productos farmacológicos y nutracéuticos derivados de algas como proteínas terapéuticas, antimicrobianos, antivíricos y antifúngicos.

«Por ahora estamos satisfechos con los resultados relacionados con el contenido de aceite y la velocidad de crecimiento», admitió el Sr. Bernhard. «Mediante la difusión de luz y el proceso continuo en nuestra tecnología fotobiorreactora en forma de "jardines colgantes" hemos inventado el entorno perfecto para cultivar microalgas».

El equipo de PHOBIOR planea dar continuidad a la investigación tras la finalización del proyecto.

«Pretendemos aumentar la automatización del proceso y conocer cada día mejor el comportamiento de distintas cepas de algas», concluyó el Sr. Bernhard. «Esta curva de aprendizaje nos ha conducido sin rodeos al software que tenemos en fase de desarrollo».

Los resultados iniciales han despertado el interés de otros investigadores, industrias, medios de comunicación e incluso de la población.

«Compartimos nuestros conocimientos y experiencias con científicos e industriales», reconoció el Sr. Bernhard. «La producción de ácidos grasos omega tres será nuestra labor durante unos años más antes de pasar a la producción de energía».

PHOBIOR llega a su fin en octubre de 2013 y recibió cerca de 1,1 millones de euros de financiación de la Unión Europea.

Para más información, consulte:

Ecoduna
http://www.ecoduna.com/

Ficha informativa del proyecto
http://www.eaci-projects.eu/eco/page/Page.jsp?op=project_detail&prid=1915

Fuente: Cordis