México.- Judith Sánchez, de la Unidad Académica Sistemas Arrecifales Puerto Morelos, ha aislado más de 60 polipéptidos de la especie Bunodeopsis globulifera (B. antilliensis); entre 10 y 15 tienen potencial como fármacos contra células cancerosas.

Más de una decena de compuestos provenientes de una anémona marina abundante en el Caribe mexicano han mostrado, a nivel experimental, tener propiedades antitumorales, por lo que algunos podrían convertirse en un futuro en fármacos contra el cáncer.
 
En estudios realizados en células de cultivo, varios polipéptidos de la especie Bunodeopsis globulifera han actuado directamente contra células tumorales, sin afectar a las sanas, afirmó Judith Sánchez Rodríguez, investigadora de la Unidad Académica Sistemas Arrecifales Puerto Morelos, del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología (ICMyL) de la UNAM.
 
Oceanóloga y doctora en ciencias naturales, toxicología y farmacología marina, la científica universitaria estudia la química de los productos naturales marinos, a partir de organismos de los mismos con gran potencial como agentes terapéuticos.
 
“Nuestro trabajo consiste en aislar, purificar y caracterizar polipéptidos activos en Cnidarios, en especial anémonas y medusas del Caribe mexicano”, dijo en entrevista.
 
Tan sólo de la anémona Bunodeopsis globulifera (B. antilliensis), que mide entre cinco y 20 milímetros (mm), la investigadora y sus colaboradores han identificado la presencia de 60 a 70 compuestos, de los cuales entre 10 y 15 tienen actividad antitumoral. “Muchos están combinados, así que buena parte del trabajo consiste en aislarlos, caracterizarlos y, al mismo tiempo, medir su actividad”, detalló.
 
Hasta ahora han buscado compuestos neurotóxicos, que tienen efecto en los canales iónicos y citolíticos, estos últimos relacionados con la destrucción de células.
 
“En algunos hemos encontrado actividad antitumoral de suma importancia y en otros antimicrobiana, antiparasitaria y de sensibilidad a células beta, que pueden servir como promotores para la liberación de insulina”, comentó.
 
Los compuestos con potencial deben ser secuenciados y encontrar el blanco molecular por este medio; Sánchez Rodríguez y su grupo de colaboradores trabajan en conjunto para lograr este objetivo.
 
Con tres años de investigación, un apoyo PAPIIT de la UNAM y un proyecto CONACyT, han analizado mezclas de proteínas de las que han aislado entre 60 y 70 péptidos, hasta llegar a los 15 con mayor potencial farmacéutico, que se probarán en fases más avanzadas.
 
“Ya con la secuencia, buscamos hacer la síntesis de los compuestos, porque definitivamente no se pueden extraer directamente y acabar con el recurso natural”, explicó.
 
Los compuestos presentes en las anémonas tienen una estructura parecida a los que se encuentran en alacranes, utilizados por expertos de la UNAM como fármacos. Actualmente los universitarios laboran para identificar al receptor con el que actúan. También trabajan para conocer su peso molecular y otras características de las proteínas.
 
Aunque de las anémonas extraen muchos compuestos que purifican en el laboratorio y estudian para conocer su secuencia y actividad específica, eso no significa que todos puedan llegar a ser un fármaco, aclaró.
 
“Para que un medicamento pueda salir al mercado tiene que pasar por pruebas estrictas, primero celulares, luego con mamíferos pequeños y grandes y realizarse pruebas clínicas de diferentes fases”, remarcó.
Para los científicos es difícil saber cuántos compuestos pudieran tener ese potencial, pues aunque avanzan en la purificación, aún tienen mezclas de varios compuestos. “También se monitorea el efecto, para saber si un compuesto trabaja solo o en sinergia con otros”.
 
Una particularidad de su estudio es que deben monitorear la actividad de cada compuesto mientras lo purifican. “Las proteínas son bastante lábiles y pueden perder su actividad fácilmente con un cambio de temperatura o de pH, por ejemplo. Por eso, ante cada cambio debemos probar la actividad y tener la certeza de que ésta no se pierde”, precisó.
 
Estudio para diabetes
 
Otra investigación paralela la realizan con la anémona Aiptasia pallida, en la que han encontrado compuestos que promueven la liberación de insulina en las células beta, algo muy prometedor para desarrollar un futuro medicamento para tratar la diabetes.
 
“Éste, menos avanzado que el anterior estudio, lo realizamos en colaboración con la investigadora Marcia Hiriart y su grupo de investigación, del Instituto de Fisiología Celular y observamos la selectividad que tienen varios compuestos para liberar insulina”, adelantó.

Fuente: DICYT