Alemania.- Un estudio financiado con fondos de la Unión Europea ha confirmado que los suplementos dietéticos podrían resultar decisivos para que la población europea, en proceso de envejecimiento, se mantenga sana. El proyecto LIPIDIDIET, completado en marzo de 2015, demostró que las mujeres susceptibles de padecer la enfermedad de Alzheimer (esto es, aquellas que presentan una variante genética asociada a la enfermedad) pierden más peso tras cumplir los setenta, con independencia de que desarrollen la enfermedad o no. Los resultados del estudio se publicaron recientemente en Internet en la revista Journal of Alzheimer's Disease, y apuntan a que existe un mercado aún por explotar para el sector dedicado a la nutrición y los suplementos.

Los hallazgos, los cuales respaldan la idea de que los cambios en el peso corporal podrían ayudar a diagnosticar y sobrellevar la enfermedad de Alzheimer, alentaron a los investigadores a crear suplementos y ofrecer directrices nutricionales que contribuyan a evitar la progresión de la enfermedad.

En el estudio, destinado a dar con un medio de frenar la progresión del Alzheimer, se ensayó un grupo de ingredientes ricos en ácidos grasos omega 3 procedentes de aceite de pescado en pacientes con deficiencias cognitivas leves. A diferencia de estudios anteriores, los participantes de este sufrían una pérdida leve de memoria, sin haber desarrollado Alzheimer aún, y tomaron el suplemento durante un amplio periodo de tiempo. Sus resultados apuntan a que una intervención temprana basada en la dieta puede aumentar la memoria.

La comunidad científica sabe desde hace tiempo que un aumento del colesterol a mediana edad comporta un riesgo mayor de desarrollar demencia treinta años más tarde. El colesterol aumenta la producción de péptidos beta-amiloide, los cuales son el componente principal de las placas amiloides que se observan en el encéfalo de los enfermos de Alzheimer. No obstante, hasta ahora no se sabía con certeza si los cambios en la dieta eran capaces de prevenir la demencia.

En el estudio también se descubrió que aquellos con una dieta compuesta por vegetales, frutas, fibra, pescado, grasas no insaturadas, café y alcohol con moderación, y que consumían menos carne, grasas saturadas y productos con alto contenido de sal o de carbohidratos (por ejemplo, azúcar, refrescos azucarados y pasteles) tenían una propensión menor a desarrollar demencia o la enfermedad de Alzheimer. Los patrones dietéticos identificados en el estudio son similares a los que se encuentran en dietas sanas como las recomendadas por el Consejo Nacional de la Nutrición de Finlandia o la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Los resultados de los estudios de observación del proyecto LIPIDIDIET también mostraron que las vitaminas B12, E y D están relacionadas con una protección contra la demencia, el deterioro cognitivo y otras alteraciones del encéfalo. Se supone que las personas sanas que siguen una dieta equilibrada ingieren todas las vitaminas necesarias, pero es un hecho que las avitaminosis se manifiestan con frecuencia en las personas mayores enfermas.

Un legado importante del proyecto LIPIDIDIET reside en el desarrollo de un índice de dieta saludable y en diversos consejos dietéticos destinados a prevenir la enfermedad de Alzheimer y el deterioro cognitivo. Este índice se genera a partir de datos extraídos del estudio de población realizado en Finlandia.

Para más información de LIPIDIDIET: http://www.lipididiet.progressima.eu/

Fuente: CORDIS