Por: Carmen R. Chimbor Mejía. Aqua Campus.
Aproximadamente casi la mitad de los productos acuáticos que se comercializan en el mundo provienen de la acuicultura, y de acuerdo a las tendencias el aporte de esta actividad se seguirá incrementando. No obstante, la acuicultura debe superar una serie de desafíos para garantizar su crecimiento sostenible.
En la última década se ha registrado una creciente preocupación por la inocuidad de los alimentos para consumo humano; en este sentido el principal desafío de la acuicultura es: producir alimentos inocuos y de calidad, impactando negativamente lo menos posible al ambiente.
El rápido crecimiento de la acuicultura, en muchos de los casos se ha dado sin contar con una regulación ambiental efectiva. Por consiguiente la implementación de códigos voluntarios se conducta están permitiendo mejorar los estándares de la industria.
Por otro lado, los productores acuícolas deben evitar la presencia de peligros biológicos y químicos en sus productos; estos peligros solo pueden ser eliminados mediante la implementación de buenas prácticas en las granjas y las instalaciones de procesamiento. En este sentido, debemos indicar que la implementación de códigos de buenas practicas acuícolas también se han convertido en una ventaja competitiva para algunos gremios de productores. Además los productores pueden reducir los impactos ambientales y sociales negativos a través de la implementación de mejores practicas de gestión.
Regulaciones internacionales y nacionales
Las organizaciones internacionales involucradas en aspectos de inocuidad de alimentos, se encuentra la Organización Mundial de Comercio (WTO, por sus siglas en inglés), la Comisión del Codex Alimentarius, la FAO, la WHO y la Comisión de las Comunidades Europeas. Estas organizaciones han establecido una serie de instrumentos normativos que deben ser respetados si se quiere exportar los productos.
Por otro lado, a nivel nacional también existe una serie de normas que regulan la producción y comercialización de productos pesqueros; no obstante, aun no se han desarrollado normas específicas para los productos acuícolas que tienen como destino el mercado nacional (principalmente trucha y tilapia).
Buenas prácticas acuícolas
La adopción de Buenas prácticas acuícolas consiste en aplicar durante el proceso de cultivo, el conjunto de recomendaciones, normas y actividades relacionadas entre si, que están destinadas a garantizar que estos productos mantengan las especificaciones de calidad sanitaria e inocuidad requeridas para el consumo humano y conservación del ambiente.
Las buenas prácticas acuícolas (gestión) son usadas de varias formas; no obstante, el desarrollo de los códigos deben ser elaboradas para cada grupo de especies y sistemas de cultivo. Existen algunas consideraciones generales entre las cuales se incluyen:
- Selección de la ubicación de la granja. En general la selección de un sitio de acuicultura va a depender de la especie que se desea cultivar y de la tecnología a emplear. Se debe asegurar que el desarrollo de la actividad acuícola estará en armonía con el ambiente; de esta forma se debe evaluar el impacto que tendrá la actividad sobre el área en donde se desarrollara, teniendo en cuenta el diseño y dimensiones de la granja.
- Descarga de efluentes. Los efluentes de las granjas acuícolas deben respetar la normatividad vigente establecida; estos efluentes deben contener bajas concentraciones de fosforo y nitrógeno.
- Uso de medicamentos y químicos prohibidos. El productor acuícola debe evitar el uso de medicamentos y químicos prohibidos para el tratamiento de las enfermedades. En este sentido, el productor acuícola debe tener un manejo adecuado de la salud de los organismos, teniendo como prioridad las medidas preventivas en vez de la aplicación de tratamientos de enfermedades
- Introducción de especies exóticas. En la medida de lo posible los productores acuícolas deben cultivar especies nativas; sin embargo, de ser necesario la introducción de especies exóticas se debe tener en consideración medidas de bioseguridad.
- Uso de alimentos artificiales. Los productores deben asegurarse que les provean de alimentos acuícolas que hayan sido elaborados con insumos que han sido producidos de acuerdo a los estándares internacionales y que respeten al medio ambiente. Además la granja acuícola debe contar con instalaciones adecuadas para la conservación de los alimentos acuícolas.
- Eliminación de desechos (organismos muertos, heces, alimento no consumido, etc). Todos los desechos generados en la granja deben ser removidos, los organismos acuáticos muertos y vísceras deben ser incinerados.
- Inocuidad durante la cosecha. Durante la cosecha deben tomarse precauciones para evitar los daños a las especies acuícolas. También debe reducirse el estrés de los organismos durante la cosecha.
La implementación de buenas prácticas acuícolas debe ser consecuencia de una evaluación cuidadosa de todos los procesos que se dan dentro de una granja acuícola y en el área de procesamiento. Aun cuando la implementación de buenas practicas no es obligatorio (depende del mercado), es importante que los productores acuícolas peruanos consideren adherirse a estos debido a que se convierte en una ventaja competitiva.
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