Por: Ricardo Radulovich*
Sumario.
La producción de camarón (Litopenaeus vannamei) en jaulas flotantes en el mar del Golfo de Nicoya, en el Pacífico de Costa Rica, mostró ser técnica y económicamente factible a pequeña escala durante varios ciclos, manejada por pobladores costeros de bajos recursos--principalmente pescadores artesanales y mujeres recolectoras de bivalvos. Entre varios aspectos clave destacan: a) la mínima capacitación requerida para esta población acostumbrada a trabajar en el mar; b) varios avances en la construcción de jaulas de bajo costo; c) el policultivo con bivalvos; d) la venta de camarón vivo para carnada como complemento al mercadeo; e) la necesidad de alimentar con pescado “chatarra” y otros subproductos de la pesca para lograr rentabilidad a esta escala; f) el robo como principal limitante; y, g) la falta de mecanismos simples para obtener concesiones o permisos de operación a pequeña escala. La continuación de este trabajo busca establecer la viabilidad de esta modalidad de producción en jaulas flotantes a mayor escala, tanto para ciclos completos como para engorde post-estanque.


Introducción

Las comunidades costeras del Golfo de Nicoya, en el Pacífico de Costa Rica, tal como muchas otras, sufren de una continuada disminución en la pesca y en la recolección. Esto es el producto de una prolongada sobre-explotación extractiva del mar, a nivel mundial y a toda escala, la cual no se detiene, más bien al contrario, y probablemente se exacerbará con el cambio climático. Es cada vez más innegable que está llegando el momento de pasar de solamente extraer a también producir en el mar, tal como hace milenios la humanidad pasó de cazar y recolectar a la agricultura.

Puede decirse que la maricultura (o sea, la producción deliberada de plantas y animales en el mar, definida así para irla separando de la producción en estanques en tierra usando agua de mar) es otra forma de agricultura, con la diferencia de que está bien provista de toda el agua que necesita y, dado que los mares son un recurso público, los pobladores costeros, sobre todo quienes se dedican a la pesca y la recolección y que a menudo carecen de tierra para producir, pueden evolucionar en su quehacer y obtener en concesión un pedazo de mar para cultivar, o un permiso para hacerlo—sin embargo, y al menos hasta ahora, no sin considerables complicaciones administrativas y legales, lo cual es claro indicio de la necesidad de avanzar en la estructuración de políticas, leyes y reglamentos que permitan un uso sostenible del recurso marino-costero.
Descripción del Trabajo

En este contexto y como parte de un esfuerzo mayor para desarrollar y promover la maricultura a pequeña escala, se investigó y validói la producción de camarón blanco (Litopenaeus vannamei) en jaulas con varios grupos costeros del Golfo de Nicoya en Costa Rica, dos de ellos compuestos totalmente por mujeres. El trabajo reportado aquí se realizó principalmente en mar costero de las comunidades de Morales, Costa de Pájaros y la isla de Chira.

Se comenzó enfatizando el cultivo de camarón por varias razones, que pueden ser valiosas en otros lados:

a) Es una especie bien conocida y ampliamente consumida. Obtiene un buen precio en un mercado bien establecido, con precios por camarón entero de 12 g en alrededor de US$ 4 por kg a productor. Esto sin siquiera implementar esquemas de mercadeo y agregación de valor para obtener mejores precios por el camarón de cultivo producido en jaulas, por ej. empacándolo congelado, crudo o pre-cocinado, en bolsas con un certificado de calidad o de identificación de origen. Por lo demás, la producción de camarón en estanques es normalmente descontinuada durante los meses de la estación seca, lo cual crea una ventana de oportunidad para esta modalidad.

b) Es la especie de pesca más valiosa en estas y muchas aguas. Por ello es que ha decrecido sustancialmente al punto que se decretan vedas de varios meses al año para ayudar a sus poblaciones naturales a recuperarse, sin lograrlo (en parte porque la pesca continúa clandestinamente durante la veda).

c) Es de relativamente rápido crecimiento. Alcanza tamaños cosechables de 12 g en alrededor de cuatro meses pasado un período de adaptación de la post-larva, por lo que su cultivo provee un retorno rápido a la inversión.

d) Su cultivo en estanques de agua salada en tierra es muy difundido, con miles de hectáreas dedicadas a ello en muchos países, por lo que la idea de “cultivarlo” es común e incluso muy bien vista—aunque fuera del alcance para gente sin tierra y pocos recursos.

e) Por esa producción en estanques en tierra existe “semilla” de camarón (juveniles en el estadio post-larva) disponible a precios accesibles (el precio actual para pequeñas cantidades en Costa Rica es de US$3.60 por mil, de lo cual debe asumirse una mortalidad de hasta el 40%, que puede ser menor dependiendo del cuido).

Lo anterior no es el caso para alevines de peces o semilla de bivalvos, los cuales no se encuentran disponibles a partir de producción controlada y tener que recolectarlos del ambiente natural limita el avance de la maricultura con esas otras especies. De hecho, esta carencia de juveniles de otras especies, en cantidades y precios accesibles, es posiblemente el principal “cuello de botella” para el desarrollo de la maricultura con animales, no así la producción de algas, que por su facilidad de reproducción se presta más para avanzar.

A través del proceso de producir camarón en jaulas, se conocieron y validaron otros factores, que suman a los anteriores:

f) Selección de sitio: el sitio donde deben ponerse las jaulas es un elemento clave que depende de varios aspectos importantes. Además de aspectos técnicos, como escoger sitios con movimiento de aguas de buena calidad pero sin corrientes fuertes, más bien poco profundos con fondo barroso pero que las jaulas no peguen en el fondo en marea baja, y que no estorben actividades de pesca o de tránsito, un criterio principal es la accesibilidad y el cuido de las facilidades. Mientras que la cercanía es muy relevante para miembros de la comunidad que no poseen botes o motores, como las mujeres, los mayores y los jóvenes, el cuido es fundamental para todos porque el robo y el vandalismo son los factores externos tal vez de mayor detrimento. Incluso, para facilidad de acceso, se desarrolló un modelo de jaulas fijadas al fondo barroso del manglar, que son colocadas muy cerca de la orilla y quedan parcialmente descubiertas durante las mareas bajas—por lo tanto fácilmente accesibles, aunque sus rendimientos fueron inferiores a las jaulas en flotación.

g) Las jaulas pueden ser de una variedad de diseños y materiales mientras mantengan a los camarones adentro y a los depredadores afuera, y permitan el paso del agua y la salida de desechos.  Se diseñaron y probaron una variedad de jaulas con buenos resultados. Se concluyó que, por lo menos para camarones, los requerimientos para jaulas pequeñas (con volúmenes de 1 a 20 m3) no son muy exigentes aunque las jaulas deben ser suficientemente fuertes y de por lo menos 1 m de profundidad (para un mínimo de 0.7 m sumergidos), cerradas en la superficie (para evitar escapes, sobre todo en volcamientos u oleaje fuerte) y preferiblemente con sombra (sarán) para mantener a los camarones seguros y tranquilos. Los bajos requerimientos de estas jaulas puede ser en parte debido a que los camarones son criaturas que se acomodan a diversas situaciones, viven en una variedad de aguas, y pasan la mayor parte de su tiempo caminando en el fondo de la jaula o en superficies extra que se agregan para aumentar la densidad de animales por área o volumen. Así, han probado ser adecuadas jaulas redondas, rectangulares o con forma de diamante, hechas con tubería de PVC (≥1.5” de diámetro externo), varilla de hierro soldada (recubierta de hule de neumático para evitar el roce del metal con la malla), madera, palos o cañas de bambú. Para evitar hipoxia (condición de bajo oxígeno), el agua debe fluir siempre a través de la jaula, para lo cual la acumulación de materiales en las redes debe ser controlada, y la materia orgánica (excremento, cadáveres, carapachos de la muda, excedentes de alimento) no debe acumularse en el fondo.

h) El tipo de jaula y de red para la jaula dependen del estadio de desarrollo y del flujo de agua a través de la jaula. Es decir, siempre se quiere utilizar la red que, mientras mantenga a los camarones adentro, permita el mayor paso del agua y evacuación de materia orgánica. Para los estadios post-larva (de 200 a 600 individuos por gramo) se utilizó malla anti-áfidos con 40 x 40 divisiones por pulgada (parecida a la “pearl net”, que también se puede usar), pero casi cualquier tela podría funcionar pues las pequeñas jaulas de vivero (de 1 m3 o menos) deben ser colocadas dentro de las jaulas más grandes de engorde para evitar su exposición directa al ambiente. Hay un segundo estadio de pre-engorde (peso de 0.05 a 0.5 g por individuo) para el cual se puede utilizar sarán tejido (malla plástica para sombra, 70-80 % sombra), preferiblemente también manteniendo las pequeñas jaulas de pre-engorde (1 a 3 m3) dentro de las jaulas más grandes de engorde. El tercer estadio es engorde, en el cual camarones de más de 0.5 g de peso son mantenidos en jaulas más grandes cerradas totalmente (preferiblemente con red de nylon, tratadas o no) de la menor apertura existente (1/4 a 1”), como las redes (“bolincheras”) que se utilizan para capturar sardina y carnada viva y a menudo se encuentran abandonadas tras muchos años de uso y son rescatables para jaulas. También se utilizó sarán tejido, que ha probado ser sorprendentemente fuerte. Si la corriente acarrea materiales que pueden dañar las jaulas, como ramas y troncos, puede utilizarse doble malla u otras estrategias para divertir el paso del agua. Es importante resaltar que algunas condiciones (por ej. corrientes y lo que esta trae) varían cuando se tienen varias o muchas jaulas vs. tener solamente una o un par.