João Donato Scorvo Filho, investigador de la Agência Paulista de Tecnologia do Agronegócio (Apta) y coordinador técnico de Aquafair 2010, habla sobre el potencial de la acuicultura en Brasil, sobre los desafíos que la actividad enfrenta para crecer y de las perspectivas del sector en el corto plazo.

¿La acuicultura es una actividad incipiente en Brasil? En su opinión ¿Cuál es el potencial de esta actividad?
No, no lo es. En la actualidad Brasil tiene una producción anual de 300 000 toneladas de pescado, lo que es una producción bastante representativa. Lo que sucede es que la acuicultura brasileña aun no ha alcanzado todo su potencial. Brasil reúne todas las condiciones para convertirse en uno de los principales productores de pescado y organismos acuáticos del mundo, con una costa marina de 8,5 mil kilómetros y 5,5 millones de hectáreas de reservorios de agua dulce, climas diversos y favorables, tierras disponibles y mano de obra abundante.

¿Cuál es la importancia del sector en la actualidad para el agronegocio brasileño?
Hoy la acuicultura brasileña crece, principalmente, en las regiones en donde están concentradas las grandes hidroeléctricas, o sea, en la región sudeste y en algunas zonas del nordeste. En estas regiones la piscicultura está avanzando, principalmente por la producción de tilapias. En el litoral también tenemos un potencial muy grande para la producción de camarón y moluscos. La crianza de moluscos, esta concentrada en la región Sur (Santa Catarina), debido a la ausencia de una política más especifica.  Sin embargo, es una actividad que tiene potencial para ser desarrollada en todo nuestro litoral. Tenemos muchas regiones de manglares, regiones estuarinas, en donde es posible realizar el cultivo de moluscos.

¿Cuáles son las principales dificultades para la expansión de la acuicultura en el Brasil?
El principal obstáculo esta en la legislación ambiental. Actualmente no hay una política de oficialización. Buena parte de la acuicultura son de oficio, son clandestinos. Esto se da porque los productores no consiguen los registros necesarios para poder regularizar la actividad. Entonces cuando un empresario o pequeño productor, piensa en criar peces, encuentra una serie de dificultades en la esfera ambiental, en la obtención de la licencia para desarrollar la actividad.

¿La ausencia de créditos específicos para el sector también es un problema?
El crédito existe y hasta es favorable para el productor. Sin embargo, como en cualquier otra actividad de fomento el productor debe tener una licencia. Lo que sucede muchas veces es que el productor no tiene acceso al crédito por la falta de documentación.

¿Cuáles son las perspectivas para la acuicultura brasileña en el corto plazo?
Ahora se han empezado a dar las primeras autorizaciones para el uso de las aguas de la Unión. Estas autorizaciones van a estimular a otros productores a ingresar a la actividad. Entonces, en el corto plazo, vamos a comenzar a crecer un poco más rápido. Véase, sin embargo, para que Brasil alcance todo su potencial se espera que llegue a los 10 millones de toneladas, que tomará entre 15 y 20 años.