Por: Janet Larsen and J. Matthew Roney*
Silenciosamente el mundo alcanzó un hito en la evolución de la dieta humana en el año 2011. Por primera vez en la historia moderna, la producción de pescado de cultivo superó a la producción de carne de res. Esta brecha se amplio en el año 2012, con la producción de la acuicultura alcanzando un récord de 66 millones de toneladas, comparada con la producción de carne de res de 63 millones de toneladas. Y en el año 2013 quizás sea el primer año en que las personas coman más pescado criado en granjas que el de captura.  Más que sólo cruza líneas, estas tendencias ilustran la última etapa en un cambio histórico en la producción de alimentos, un cambio que en su esencia es la historia de los límites naturales.

Debido a que la demanda global por proteína animal creció más de cinco veces en la segunda mitad del siglo veinte, los humanos empezaron a presionar a los desafíos de la productividad de los pastizales y océanos del mundo. La producción anual de carne de res saltó de 19 millones de toneladas en 1950 a más de 50 millones de toneladas a finales de los años 80. En el mismo período, las capturas de pescado silvestre crecieron de 17 millones de toneladas a cerca de 90 millones de toneladas. Pero desde finales de los años 80, el crecimiento en la producción de carne de res se ha reducido, y los informes de las capturas pesqueras silvestres han permanecido esencialmente estable. (ver datos).

La conclusión es que obtener mucho más alimento de los sistemas naturales puede no ser posible. Muchos de los pastizales en el mundo están abastecidos o más allá de su capacidad, y la mayoría de las pesquerías del mundo están siendo pescados cerca a su límites o ya han colapsado. La sobresiembra de los pastizales se hace evidente debido a que la pérdida de la vegetación protectora conduce a la degradación de los suelos, que en el peor de los casos puede causar la generación de polvo o tormenta de arena. Las pesquerías sobrexplotadas son menos visibles, pero los modelos de pesca con el tiempo han revelado que se requiere de mayor esfuerzo de pesca para alcanzar el mismo volumen de captura como en años anteriores. Los botes están empleando más combustible y viajando a aguas más alejadas y profundas. Los pescadores están tirando a los peces más pequeños, y las poblaciones de algunos de los peces más populares han colapsado.

Históricamente, el gusto de la gente en el consumo de proteína animal fue en gran parte determinada por el lugar en donde ellos viven. En lugares con extensos pastizales, como EEUU, Brasil, Argentina y Australia, las personas gravitaron hacia en pastoreo de ganado. A lo largo de las costas y en la islas, como en Japón, el pescado silvestre fue la fuente principal de proteína. En la actualidad, con poco espacio para expandir la producción de los pastizales y los mares, producir más carne y pescado para una población mundial creciente y cada vez más rica ha significado depender del engorde del ganado y la crianza de peces en estanques, corrales y jaulas.

Mientras que las aguas abiertas y las praderas pueden ser autosostenibles si se manejan con cuidado, la crianza de peces y de ganado requieren de insumos. Los granos y la soja se han insertado en la cadena de producción de proteínas. El ganado consume 7 libras de grano o más para produccir una libra adicional de carne. Esto es dos veces más alta que las raciones de granos para los cerdos, y tres veces a las aves de corral. Los peces son mucho más eficientes, típicamente toman dos libras de alimento para adicionar una libra de peso. El cerdo y las aves de corral son las formas más conocidas de consumo de proteína animal en el mundo, pero el pescado de cultivo se esta incrementando rápidamente. La tasa de crecimiento promedio anual en los últimos cinco años ha reflejado la eficiencia relativa del uso del alimento, con un crecimiento de cerca de 6% la producción mundial de pescado de cultivo, aves de corral en 4% y puercos en 1.7%, superando rápidamente a la carne, que apenas ha crecido.

Debido a que los precios de los granos y soja han aumentando por encima de los niveles históricos en los últimos años, el costo de producir ganado alimentado con granos ha aumentado. Los altos precios han alejado a los consumidores de los menos eficientes. Esto significa más pescado de cultivo y menos ganado. En EEUU, donde la cantidad de carne en las dietas de las personas ha caído desde el 2004, el consumo promedio de carne por persona ha caído en más de 13% y de pollo en 5%. El consumo de pescado en EEUU también ha caído, pero en sólo 2%.

Más allá que las consideraciones económicas, problemas de salud y ambientales, están llevando a muchas personas en los países industrializados a reducir su consumo de carne de vacuno. Mientras tanto, el pescado viene siendo promocionado como una alternativa saludable (con excepción de los pescados más grandes que han acumulado mercurio por la contaminación ambiental). Las dietas ricas en carnes rojas han sido asociados con un mayor riesgo de enfermedades del corazón y cáncer de colon, entre otras enfermedades. La producción de carne se ha ganado una reputación negativa por tener una gran huella de carbono y por destruir el hábitat, notablemente en la Amazonia brasileña. Y el exceso de fertilizantes nitrogenados aplicados a los campos de cultivo de maíz para satisfacer el consumo de ganado del mundo se escurre hacia los arroyos y ríos, a veces fluye a las aguas costeras en donde crea grandes floraciones de algas y “zonas muertas” de bajo oxígeno donde los peces no pueden sobrevivir.

Si bien recién las limitaciones de los sistemas naturales han emergido en una escala global, la práctica de la acuicultura se remonta a miles de años. China, que representa el 62% del cultivo de peces en el mundo, ha cultivado siempre diferentes tipos de carpas que consumen diferentes cosas (fitroplancton, zooplancton, hierba o detritus) juntos en un miniecosistema. Hoy en día, la carpa y sus diferentes familias son el pilar de la acuicultura china, representando casi la mitad de la producción del país. Los moluscos filtradores, como almejas y ostras, representan cerca de un tercio. La carpa, bagre, y otras especies, también son criados en los campos de arroz chinos, donde sus desechos pueden fertilizar el cultivo de granos. Esto es también practicado en Indonesia, Tailandia y Egipto. (Otros productores acuícolas principales incluyen a India, Vietnam y Bangladesh).

Desafortunadamente, no toda la acuicultura funciona de esta forma. Algunas de especies de cultivo que rápidamente están ganando popularidad, como el salmón y el camarón, son especies carnívoras que consumen harina y aceite de pescado producido de peces forrajeros silvestres. Sin embargo, la mayoría de las poblaciones de peces forrajeros (anchovetas, arenques y sardinas), que normalmente representan alrededor de un tercio de las capturas de pescado del mundo, están siendo peligrosamente sobrepescado. Los piscicultores están trabajando para reducir la cantidad de harina y aceite de pescado en sus raciones, pero en la carrera para satisfacer la creciente demanda mundial, la participación del pescado de cultivo se ha incrementado debido a que ellos pueden alcanzar el tamaño comercial rápidamente. Noruega, el principal productor de salmón de cultivo en el mundo, ahora importa más aceite de pescado que cualquier otro país. China, el productor líder mundial de camarón en el mundo, toma el 30% de la harina de pescado comercializada cada año.

Debido a que los ranchos ganaderos han desplazado a las selvas ricas biológicamente, las piscigranjas han desplazado a los bosques de manglares que proveen importantes hábitats para la crianza de peces y protegen a las costas durante las tormentas.  A nivel mundial se cree que la acuicultura es responsable de más de la mitad de la pérdida de los manglares, mayormente para el cultivo de camarón. En Filipinas, al menos dos tercios de los manglares del país (más de 100 000 hectáreas) han sido removidas para propiciar el cultivo de camarón en los últimos 40 años.

Otro problema con las operaciones de alimentación de animales confinados intensivos de todo tipo, tanto para los peces de cultivo o para el ganado, no es sólo lo que se extrae del medio ambiente, sino también lo que se hecha a ella. En una granja de pequeña escala con ganado, los desechos de los animales pueden ser usados para fertilizar los cultivos. Pero poner grandes números de animales juntos, transforma los residuos de un activo a un pasivo. Junto con las vastas cantidades de residuos, los productos químicos como antibióticos y antiparásitos usados para enfrentar las enfermedades e infestaciones que pueden diseminarse fácilmente en condiciones de hacinamiento también puede acabar con los ecosistemas circundantes. El uso excesivo de antibióticos en la ganadería puede generar bacterias resistentes, amenazando las salud humana y de los animales. En EEUU, por ejemplo, el 80% de los antibióticos es usado en la agricultura, y a menudo no usados para el tratamiento de los animales enfermos, sino para promover la ganancia rápida de peso.

De esta forma las soluciones a nuestra colisión con las limitaciones de los sistemas naturales que siempre han brindado alimentos han creado su propia serie de problemas. En una base por persona, el consumo de carne, ahora promedia menos de 20 libras (8.9 kg) cada año mundialmente, es poco probable que repunte a las 24 libras consumidas en los años 70. Pero el consumo anual de pescado por persona de 42 libras (superior a las 25 libras en los años 70) se prevé que siga aumentando. Con el adicional del pescado proviniendo de las granjas en vez que de los mares, la urgencia de hacer una acuicultura sustentable es clara. En el frente de las dietas delos peces, los productores de harina de pescado están incorporando más restos de mariscos en sus productos; hoy en día aproximadamente un tercio de la harina de pescado es elaborado de cortes del pescado y otros subproductos. Y algunos piscicultores están sustituyendo la harina y aceite de pescado por los residuos del procesamiento del ganado y aves de corral y dietas basadas en vegetales, que no suena particularmente apetecible, pero que reduce la presión sobre las poblaciones silvestres. Desde el punto de vista de la sustentabilidad, sin embargo, sería preferible cambiar el equilibrio de nuevo en favor de los peces de cultivo criados son dietas basados en granos, semillas de oleaginosas y proteínas de otros animales.

Nuestra población mundial de 7.0 billones de personas, con un crecimiento anual de casi de 80 millones por año, no puede escapar de los límites de la naturaleza. Para vivir dentro de los límites naturales de la Tierra se requiere repensar en la practicas de producción de carne y pescado, para que respeten la ecología. Lo más importante, significa la reducción de la demanda mediante un menor crecimiento de la población mundial y, para aquellos como nosotros que ya vivimos en lo alto de la cadena alimentaria, comer menos carne, leche, huevos y pescado.

* Earth Policy Institute
Traducción: Aquahoy