BARCELONA, España.- El sector pesquero desempeña un papel fundamental para la economía de la Unión Europea. Dentro de los estados miembros, España es el mayor productor de pescado en cuanto a volumen y uno de los países europeos con un mayor consumo de pescado.


Sin embargo, a pesar de la relevancia de esta categoría de alimentos en la dieta mediterránea, el consumo de pescado podría experimentar una disminución considerable en el futuro como consecuencia de los cambios en los hábitos alimentariosobservados en los últimos años.

El objetivo principal de este estudio exploratorio fue investigar las preferencias de los consumidores españoles así como la importancia relativa de diferentes factores en la selección del pescado que consumen. Para ello, se realizó un análisis conjunto sobre una muestra de 919 consumidores habituales de pescado de entre 20 y 70 años (33% hombres) en 9 Comunidades Autónomas (Andalucía, Asturias, Islas Baleares, Islas Canarias, Cantabria, Cataluña, Galicia, Madrid y Murcia). Los factores que se estudiaron fueron el país de origen (España, Noruega o Marruecos), el método de obtención (extractiva o crianza), el método de conservación (fresco o congelado) y el precio (6€/kg, 12€/kg y 18€/kg).

Los resultados obtenidos mostraron que, entre los factores estudiados, el país de origen es el factor más importante para los consumidores españoles a la hora de seleccionar el pescado que consumen. Los tres factores restantes tuvieron una importancia moderada similar, siendo el pescado autóctono, fresco y salvaje vendido a un precio bajo-medio la opción más preferida por los consumidores. Se identificaron cinco segmentos de consumidores con preferencias diferenciadas de los que únicamente uno (19,6%) prefería el pescado de crianza al salvaje. Sin embargo, cabe destacar que la importancia relativa que los consumidores agrupados en este segmento otorgaron al método de obtención fue muy baja. En base a estos resultados, parece necesario disponer de estrategias eficaces de información para apoyar y aumentar el consumo de pescado de acuicultura, reduciendo así el impacto de las prácticas pesqueras no sostenibles y haciendo frente a la sobreexplotación de recursos pesqueros naturales.

Fuente: IRTA