Washington, EEUU.- Oceana publicó un nuevo informe en donde se investiga el alto precio del mal etiquetado en los alimentos de origen acuático en EEUU, encontrando que las especies comúnmente intercambiados pueden costar hasta dos veces más que sus homólogo más baratos.

En febrero de este año, Oceana publicó un estudio que encontró que un tercio de los alimentos de origen acuático evaluados en todo EEUU estuvo mal etiquetado según la guía de la Food and Drug Adminisitration (FDA). Este nuevo informe hace un seguimiento de los resultados de Oceana al examinar el costo del fraude de los alimentos de origen acuático que se transfiere a los consumidores que pagan por pescado de alta calidad y reciben una especie más barata o menos deseable.

“Intercambiar un pescado de menor costo por uno de alto valor es como ordenar un filete mignon y obtener una hamburguesa” dijo la autora del informe y científica de Oceana, Margot Stiles. “Si un consumidor como pescado mal etiquetado incluso una vez por semana, ellos podrían estar perdiendo cientos de dolares cada año debido al fraude de los alimentos de origen acuático”.

Oceana entrevistó a expertos que trabajan en la industria de los alimentos de origen acuático para identificar que es lo que impulsa las diferencias de costos para las diferentes especies, además de revisar 300 cartas de restaurantes de 12 ciudades diferentes para ayudar a estimar los precios minoristas.

De acuerdo con el informe, una sustitución de una especie de bajo costo como tilapia por el mero más caro podría hacer que los consumidores pierdan más de $10 por un filete de ocho onzas en un restaurante, y el etiquetado incorrecto del salmón del Atlántico para el salmón silvestre puede agregar $5 extra a la cuenta del cliente.

Los consumidores también pueden ser víctimas de fraude en los supermercados, donde los filetes de pescado de alto costo son cotizados $4 superior a los sustitutos más baratos. Esta dramática diferencia de precios crearon un incentivo económico claro para el fraude.

Los alimentos de origen acuático siguen una vía compleja desde el bote hasta el plato, frecuentemente cruzan océanos y paran diferentes países antes de llegar al punto de venta final. Cada aso en la cadena de abastecimiento ofrece una oportunidad para el fraude. Sin trazabilidad los consumidores pueden ser objetos de fraude en cada paso.

“Los consumidores tienen derecho a conocer si sus alimentos de origen acuático son seguros, legalmente capturados y bien etiquetados, además de incluir información sobre donde, cuando y cuando han sido capturados. Cuando más información se tenga del pescado, más difícil será para los estafadores estafar a los consumidores estadounidenses” dijo Stile.

En marzo, el Congreso introdujo legislación contra el fraude de los alimentos de origen acuático, conocido como el Safety and Fraud Enforcement for Seafood (SAFE) Act, el cual requiere la trazabilidad para todos los alimentos de origen acuático que se venden en EEUU.

Puede descargar el informe aquí.