Suecia.- La conectividad y la velocidad del comercio de los alimentos de origen acuático permite “una explotación contagiosa de los recursos marinos”, el cual tiene el potencial de dañar las pesquerías y el sustento, según un nuevo informe de WorldFish y el Stockholm Resilience Center.

El nuevo informe analiza el comercio de pepino de mar, el cual se ha expandido de 35 a 83 países en 15 años, y encontró que las formas en las cuales la explotación de los recursos marinos  se disemina es análoga a los modelos epidémicos de enfermedades.

La velocidad a la cual la explotación de los recursos marinos se disemina representa un desafío para la capacidad de las instituciones regulatorias existentes, explicó Hampus Eriksson, científico en el WorldFish.

Eriksson manifestó: “Los mercados globalizados conectan fuentes distantes de abastecimiento con áreas metropolitanas de demanda. La explotación se expande rápidamente en todo el mundo en estas redes de abastecimiento modernas, haciendo que la sobrepesca ocurra antes de que el recurso sea percibido como amenazado por las agencias de gestión”.

La coordinación a múltiples niveles y escalas puede ayudar a controlar y mitigar los efectos de esta explotación contagiosa, indica el estudio. Este recomienda medidas de gobernanza mundial para enfrentar los efectos negativos de la explotación a gran escala de los ecosistemas y de las personas.

WorldFish identifica posibles acuerdos internacionales que podrían jugar un rol en la mitigación y control de la explotación, similar a las formas en la cual la Organización Mundial de la Salud (OMS) enfrenta una enfermedad.

Los acuerdos incluyen a: Commission for the Conservation of Antarctic Marine Living Resources (CCAMLR), the Convention on International Trade in Endangered Species of Wild Fauna and Flora (CITES) and Parties to the Nauru Agreement (PNA).

Publication: Contagious exploitation of marine resources
http://www.esajournals.org/doi/10.1890/140312