Brasilia, Brasil.- Conocer la participación del pescado en la alimentación de niños y jóvenes de las escuelas públicas brasileñas y descubrir las barreras que dificultan el acceso de esta población a este alimento saludable, fueron los objetivos de un mapeo nacional promovido por el Ministerio de Pesca y Acuicultura (MPA) durante el año 2012.

En base a información más actual y realista, el MPA y otros organismos públicos están desarrollando acciones para estimular el consumo de pescado en la educación pública. “Con la comprobación de los problemas estamos trazando planes y estrategias para generar un hábito de consumo de pescado en las nuevas generaciones, que será bueno para la salud de los estudiantes y también a la economía, con la generación de empleo e ingresos” dijo el Ministro Marcelo Crivella.

Elaborado en convenio con el Fundo Nacional de Desenvolvimento da Educação (FNDE), el mapeo contó con la colaboración de especialistas en nutrición de las escuelas públicas de todas las regiones brasileñas.

Los resultados del mapeo incentivaron que el Ministério do Desenvolvimento Social e Combate à Fome (MDS) se comprometa con el MPA para elevar las compras de pescado a través del Programa de Aquisição de Alimentos (PAA) do Governo Federal.

A partir de este año, el PAA aumentará las adquisiciones de pescado de casi 5000 a 20 000 toneladas en el período del Plano Safra (Plan de cosecha para la pesca y acuicultura). Una parte significativa de las compras será destinada a la alimentación escolar.

El mapeo

Con la participación de 1884 especialistas relacionados con la educación, el mapeo permitió la formación de un banco de datos capaz de generar diferentes cruces y análisis. El trabajo fue realizado a través de un cuestionario colgado en la internet, que reveló que apenas el 34% de las escuelas públicas brasileñas consultadas incluyó pescado en la alimentación escolar en el año 2011. De este universo, el 42% los hizo una vez por mes, el 31% una vez cada quince días y el 14% una vez por semana.

Las demás instituciones de enseñanza justificaron la omisión de la inclusión de pescado en la alimentación, debido a dificultades de acceso a proveedores, la falta de proveedores y/o ausencia de productos en el mercado, riesgo de espinas, costo elevado y la falta de estructura adecuada de almacenamiento y conservación en las escuelas.

La investigación de MPA reveló un dato preocupante y al mismo tiempo alarmante: cada alumno de la escuela pública consume una media de apenas 497 gramos de pescado por año.

Considerando la información proporcionada, el volumen de pescado adquirido por las escuelas en el año 2011 fue de apenas 4700 toneladas. Poco mas de la mitad de estas compras provino de las grandes industrias, frigoríficos, entre otros. La participación de los pescadores artesanales y acuicultores familiares aun es pequeña, a pesar de la legislación que exige un mínimo de 30% de compras a la agricultura familiar para la alimentación escolar.

En cuanto a la infraestructura de las escuelas para recepcionar el producto, el 89% presenta espacio adecuado para almacenar el pescado enlatado; el 72% presenta un congelados para la recepción del pescado fresco o congelado. Por otro lado, la gran mayoría de proveedores no ofrece transporte refrigerado para la entrega de pescado fresco y el 41% de los entrevistados declararon la carencia de inspección sanitaria para el producto.

De las instituciones que ofertan el alimento, el 56.1% adquieren el producto en la forma de filete y el 37% en forma de enlatados. La mayor parte del pescado fue consumido cocido (72.8%), asado (13.7%) o frito (9.4%).

La participación de algunas regiones fue más acentuada que de otras. La mayor parte de las respuestas se concentro en las regiones del sudeste (36%) y el sur (30%). La región norte fue la que presentó el menor porcentaje (5%) de las respuestas obtenidas. Las regiones noreste y centro-oeste presentaron una participación de 21 y 8%, respectivamente.

Diversidad cultural

Cada región tiene sus peculiaridades. En el centro-oeste, los alumnos tienen el hábito de consumir pescado. Entonces, cuando se da, el producto es adquirido enlatado directamente de los pescadores o acuicultores artesanales, a través de la intermediación de sus entidades representativas.

En el nordeste, el costo del pescado no es relevante en comparación con otras regiones. El consumo generalmente se da cada 15 días. En la región norte es destacable la falta de infraestructura adecuada para el almacenamiento y conservación de pescado.

El sudeste fue la única región que incluyó pescado en más del 50% del total de las escuelas y alumnos informados.

Actualmente el brasileño tiene un consumo promedio de 11 kg de pescado/año, bajo en comparación a los 12 kg habitante/año recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS); mientras que en el ámbito mundial el consumo promedio se encuentra superior a los 17 kg por habitante/año.