Madrid, España.- Durante décadas la trucha arco iris fue la especie piscícola más cultivada en España, alcanzando su máxima producción en 2001 con 34.534 toneladas. Desde entonces, su cultivo se ha reducido hasta las cerca de 18.000 toneladas producidas en el 2012, lo que supone una disminución de casi el 50%.

Las causas de la caída en la producción y algunas medidas para su posible recuperación se recogen en el cuaderno de divulgación El cultivo de la trucha arco iris (Oncorhynchus mykiss), publicado por la Fundación Observatorio Español de Acuicultura (OESA).

Su autora, Luz Arregui, presidente de la Asociación Española de Productores de Acuicultura Continental (ESACUA), analiza en esta publicación las principales características de la crianza de la trucha arco iris, los procesos de cultivo, así como la producción y comercialización de esta especie de acuicultura.

En el ámbito de comercialización, la autora atribuye la pérdida de rentabilidad “sostenida y constante” de este sector a múltiples causas, entre las que figuran la competencia desleal con países terceros, el aumento de cánones en determinadas regiones, un marco administrativo mejorable y cambios en las hábitos de consumo y comercialización. 

Ante esta situación, la innovación en el ámbito de la comercialización es clave para la recuperación del mercado de la trucha de crianza. Arregui entiende que el gran desafío para el productor ahora y en el futuro radica en la mejora del marketing y la comercialización.

“Será clave innovar en el formato de comercialización y desarrollar nuevas fórmulas que influyan positivamente en la percepción del producto por parte del consumidor”, apunta la autora de la publicación.

La trucha se cría hasta en 73 países, de los cuales Chile, Irán Turquía y Noruega acaparan más de la mitad de la producción mundial.  España se sitúa en el décimo lugar, por detrás de Italia, Francia, Dinamarca, Perú y China.

En la Unión Europea, la trucha arco iris es la especie piscícola más cultivada, seguida por el salmón atlántico, la dorada y la carpa. Ante el contexto actual de estancamiento de la producción en la UE, Luz Arregui plantea la necesidad de potenciar el desarrollo sostenible de la acuicultura siendo más competitivos frente a las importaciones de terceros países, que suponen más del 65% del suministro de pescado y marisco.

“Los productos importados no siempre ofrecen los mismos niveles de garantías técnicas y sociales, por lo que es necesario transponer nuestras más estrictas regulaciones europeas sobre aquellos países de los cuales importamos”, señala Arregui.

La publicación también aporta datos históricos sobre el cultivo de esta especie. La primera piscifactoría española se puso en marcha en 1866 en los jardines del palacio de La Granja, en Segovia. Al año siguiente, se construyó el primer centro privado de acuicultura en el Monasterio de Piedra en Zaragoza, cuna de la piscicultura española que en 1886 fue arrendada al Estado y cuyo funcionamiento se ha mantenido hasta nuestros días.

En la actualidad, en España existen 183 establecimientos de acuicultura continental, 140 en tierra firme y 43 en enclaves naturales. En ellos, la práctica más común de cultivo de trucha arco iris es el monocultivo intensivo en tierra con aporte de agua dulce. Las instalaciones cuentan con un suministro de agua constante y de calidad todo el año, por lo que suelen captar agua de río, según recoge la publicación.

El cultivo de esta especie en agua dulce prevalece a nivel mundial. No obstante, el 36% de la producción se realiza en agua salada. El cultivo en instalaciones marinas es habitual en Chile, Noruega o Dinamarca, donde el producto predominante es la trucha de gran tamaño.

La publicación también recoge aspectos relativos a la repoblación, morfología de la trucha arco iris, ciclo productivo, patologías, operaciones de manejo y condiciones ambientales, entre otras cuestiones.

Con esta obra, la serie Cuadernos de Acuicultura ha publicado cinco títulos dedicados a la divulgación del cultivo de atún rojo, dorada, corvina, lubina y trucha arco iris. Esta publicación puede adquirirse a través de la página de la Fundación OESA.