EEUU.- Los representantes de la industria tailandesa de alimentos de origen acuático y del Gobierno de Tailandia se reunieron con los periodistas y el público en un seminario especial durante el Seafood Expo North America para responder a las críticas de que el gobierno no ha hecho lo suficiente para combatir el trabajo forzado y el tráfico de humanos en la industria pesquera.

En sesiones de dos horas, los panelistas describieron las nuevas políticas, los programas de entrenamiento y las leyes que gobiernan la gestión pesquera, todas diseñadas para mejorar la trazabilidad de las embarcaciones y de los trabajadores, asegurando que los trabajadores reciban un salario justo y a tiempo, y que los trabajadores no sean víctimas de violencia física.

“Estamos haciendo de la lucha contra el trabajo forzado y el trabajo infantil una de las principales prioridades del gobierno” manifestó Saroj Thanasunti, subjefe de la misión de la Royal Thai Embassy con sede en Washington, quien inauguró el seminario.

La imagen de la industria ha sufrido una serie de golpes, mayormente del grupo no gubernamental Environmental Justice Foundation, que ha publicado varios informes desde junio del año 2013, alegando que los trabajadores, particularmente los migrantes de Myanmar, son contratados en los botes pesqueros donde son forzados a trabajar largas horas por poco o sin ningún pago. Frecuentemente, según los informes de la fundación, los trabajadores son transferidos de una embarcación pesquera a otra en el mar, donde ellos no tienen oportunidad de escapar durante el retorno a puerto.

En el año 2013, el Departamento de Estado de EEUU publicó su informe anual Trafficking in Persons, el cual ubicó a Tailandia en el segundo lugar. Esto ha generado que Tailandia muestre un esfuerzo para controlar el trafico, pero aun existe el problema.

Thanasunti reconoce que el gobierno no ha detenido el problema, pero agregó que siente que las nuevas medidas permitirán un gran avance en la lucha contra el trafico de personas.

Las nuevas leyes, las cuales el gobierno tailandés describe como “Good Labor Practices” son el resultado de un proceso iniciado en el año 2011.