Vigo, España (La Voz de Galicia).- Mala suerte la del langostino. La FAO (Fundación de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) anunció ayer en el Congreso Mundial del Langostino en Vigo, que coorganiza con Conxemar, que la demanda mundial de este popular crustáceo, que da empleo directo a 58 millones de personas en el mundo, se va a disparar en los próximos años. Es un fruto del mar que demandan las crecientes clases medias de los países emergentes, sobre todo de China. El consumo de crustáceos se acerca a los dos kilos por persona al año y la producción se ha multiplicado por 16 en 62 años. El organismo augura una fuerte subida del precio del pescado en general.

La noticia la dio el jefe de subdivisión del comercio y productos pesqueros de la FAO, Audun Lem, ante 350 asistentes procedentes de 20 países en el centro social A Fundación.

El langostino de acuicultura sigue en alza, principalmente en China. Hay que tener en cuenta que este crustáceo supone el 15 % del pescado comprado en el mundo, por encima del salmón y el atún, y que su producción está centrada en Asia y Sudamérica para consumo de Estados Unidos, Japón y Europa. Este sostiene que el langostino va a ser el que «más se venda durante mucho tiempo».

Por su parte, otro experto alertó sobre el camarón, porque las capturas solo suponen 2,5 millones de toneladas al año y los stocks de pesca están sobreexplotados. El resto, 18,3 millones, proviene de la acuicultura. El incremento de la oferta tendrá que venir de la mejora de la producción o de la explotación de otras especies, como los camarones carideos y sergestidos.

El subdirector general del departamento de Pesca y Acuicultura de la FAO, Ani Mathiesenm anunció ayer que este organismo celebrará el próximo año el 20 aniversario del Código de Conducta para la Pesca Responsable, en el marco del primer foro internacional de agentes del sector pesquero. Están invitados 160 países y asistirán Gobiernos, empresas y asociaciones del sector.

El secretario general de Pesca, Andrés Hermida, cree que la sostenibilidad pesquera es la «única vía» para permitir la recuperación de los langostinos. Pidió excluir los productos de la pesca ilegal y mejorar la industria.

El congreso dejó claro que ya se consumen 10 kilos por persona y año de productos de acuicultura, lo mismo que las capturas.