Washington, EEUU.- Los productores de salmón que representan al 70% de la producción mundial vienen trabajando para hacer que las mejores prácticas de producción sean la norma en la industria.

“En el mercado nosotros peleamos todo el tiempo por clientes y para innovar” dijo Alfonso Marquez de la Plata, CEO del grupo AquaChile. “Pero en los temas de sostenibilidad cooperamos”.

La producción mundial de salmón se ha triplicado desde 1980. La acuicultura ahora ha superado a la pescado como una importante fuente de proteína para las dietas de las personas. Pero como la industria esta creciendo, también tiene su huella ambiental, que amenaza su imagen y su viabilidad en el largo plazo.

Está es la razón por la cual en el 2013, 15 productores, que representan el 70% de la producción global de la industria salmonera, unieron fuerzas para lanzar la Global Salmon Initiative (GSI). La idea era certificar todas sus granjas de acuerdo a los más altos entandares de sustentabilidad que establece el Aquaculture Stewardship Council (ASC) para el año 2020.

Estándares creíbles

“Somos capaces de demostrar que trabajamos responsablemente” dijo Alfonso. “El público no cree en la autocertificación, nosotros conocemos que es mejor tener la certificación de terceros. Evaluamos todos los estándares disponibles. Muchos son excelentes, pero el ASC es el más estrictos y también creemos que es el mejor”.

Los estándares ASC para el salmón fueron desarrollados durante casi una década de diálogo entre las industria y otras partes interesadas, incluido la WWF. Este incluye controles estrictos para minimizar los impactos negativos sobre el ambiente acuático y sobre las poblaciones de salmón silvestre, por ejemplo mediante el mantenimiento de la calidad del agua, minimizar el uso de químicos y antibióticos, y prevenir que los peces escapen. Este estándar también regula el uso del salmón modificado genéticamente, establece reglas de como los productores deben controlar  los depredadores, y asegurar que las granjas operar de una forma socialmente responsable.

Otra área importante es la alimentación. Grandes cantidades de harina y aceite de pescado son usados para alimentar a los peces de cultivo, que podría aumentar, en vez de reducir, la presión sobre las pesquerías. El estándar ASC requiere que los productores usen menos alimento obtenidos de peces silvestres, limitando cuanto pescado procedente de captura puede ser usado por kilogramo de pez criado y para asegurar que este certificado por un esquema de certificación creíble en el futuro.

Coordinación

A medida que la industria se expande, utilizar alimentos de forma responsable es una de las principales prioridades de GSI, dijo Alfonso.

Los miembros de GSI también están compartiendo conocimiento y las mejores prácticas para reducir las enfermedades y parásitos como el piojo de mar, el cual impacto en los peces silvestres y requiere de tratamientos químicos contaminantes. “Tenemos una gran cantidad de conocimientos” dijo Alfonso. “Algunos países como Noruega han superado la curva de aprendizaje y han hecho importantes progresos. La coordinación es todo”.

Para algunas empresas, alcanzar la certificación requerirá de inversiones significativas, pero Alfonso cree que esto dará sus frutos en la mejora de los procedimientos y demostrará a los clientes que ellos están haciendo un trabajo responsable. Él es optimista de que los miembros de GSI cumplirán el 100% de la meta de certificación para el 2020, y que el resto de la industria seguirá su ejemplo.

“En el futuro, pienso que va ser raro que las empresas opten por un camino diferente. ASC es una meta alta, pero creo que podemos lograrlo y continuar mejorando. La mayoría, si no todos los productores piensan que proveer fuentes sustentable de proteínas es importante, no creo que hayan productores que no piensen en este camino” finalizó Alfonso.

Fuente: WWF