Bogotá, Colombia.- El cierre de la represa de El Quimbo pone en riesgo las exportaciones de tilapia que alcanzan anualmente cerca de US$ 40 millones, aseguró el ministro de Comercio, Industria y Turismo (e), Daniel Arango Ángel.

“El Quimbo surte de agua a la represa de Betania, ambas situadas en el Huila, departamento del que depende 100% las exportaciones colombianas de tilapia, que a su vez representan 77,6% de las ventas externas del sector piscícola”, señaló el funcionario.

En su concepto, el cierre de El Quimbo afectaría 3.500 empleos en la zona de Betania. En el país durante 2015 en el sector piscícola  generó 132.648 empleos de los cuales 26.309 se crearon por exportaciones adicionales. Estos empleos se generan   en zona con alto impacto socioeconómico.

El Ministro (e) reiteró que el sector piscícola es estratégico para la economía nacional ya que las exportaciones pasaron de cero en 2008 a más de US$ 48 millones en 2014; durante los últimos cinco, estas se han duplicado, al pasar de US$ 23,6 millones en 2011 a US$ 48,2 millones en 2014, de acuerdo con cifras del Programa de Transformación Productiva (PTP).

Para impulsar este sector, el Gobierno Nacional, a través del MinComercio y del PTP, está liderando el Proyecto Estratégico de Interés Nacional (PINES) piscícola con el objetivo de cuadruplicar las exportaciones a 2018.

Adicionalmente, en 2015 se lanzó el Plan de Negocio para el Sector Piscícola, que busca que este aumente cinco veces su producción, al pasar de 98.000 toneladas en 2014  a 454.000 toneladas en 2032, y multiplique por ocho sus exportaciones, al pasar de US$ 48 millones a US$ 384 millones en el mismo período.

Por todo lo anterior, el funcionario insistió en que, de continuar el cierre de El Quimbo, se estima que en menos de dos semanas no se podrá continuar con la actividad piscícola en el Huila, poniendo en riesgo la producción, el empleo y las exportaciones del sector.

“Adicionalmente, la reapertura de la represa –que está en capacidad de aportar 5% de la energía que consume el país-, haría más competitivo el sector energético, estabilizaría las tarifas, y beneficiaría todas las cadenas productivas del sector comercio y de la industria, favoreciendo el incremento de las exportaciones no minero-energéticas”, subrayó Árango Ángel