Bogotá, Colombia.- En Colombia se viene comercializando desde hace aproximadamente 20 años, un subproducto de la pesca que hasta ahora está cobrando gran popularidad y acogida entre pescadores artesanales y comerciantes, se trata de los buches o vejigas natatorias de los peces, que tienen amplia demanda en el mercado, particularmente en los países orientales, que lo utilizan en su gastronomía; y a nivel medicinal para mejorar la función renal, estomacal y fortalecer el sistema inmune.

Este tipo de subproducto que en el pasado los pescadores lanzaban al mar, después de eviscerar a los peces, ahora se ha vuelto un mercado muy atractivo y rentable.

Ahora, las especies más apetecidas para extraerlos son la corvina y la merluza, debido a su gran tamaño; sin embargo, por el auge han venido incorporándose nuevas especies. En el pacífico, por ejemplo, sobresalen las peladas, los bagres como el alguacil y el barbinche, las barracudas y los zafiros; mientras que en el Caribe son apetecidos las cojinúas, los bagres, los róbalos, los pargos y las sierras; incluso han empezado a tener gran acogida los peces continentales como los bagres, las pacoras, los bocachico y las tilapias.

Por lo anterior, la Oficina de Generación del Conocimiento y la Información (OGCI) de la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca (Aunap) está adelantando una investigación en el Pacífico colombiano para identificar las especies más representativas y sus características, para de esta manera conocer cómo ha sido su comportamiento a través de los años y determinar cuáles son los volúmenes de extracción de estas especies y con ellos realizar algún tipo de ordenación.

“Se hace necesario establecer una reglamentación clara para los pescadores y comercializadores de este subproducto de la pesca; con la información acopiada por el estudio, se podrá determinar cuántos kilos de buche se producen por tonelada de pescado capturado y por especie”, señaló Otto Polanco, Director de la Aunap.

El estudio está realizándose, principalmente en Tumaco y Buenaventura donde se encuentran los mayores pescadores y acopiadores de estos subproductos; la investigación, que durará todo el año, va a permitir conocer, entre otros aspectos, el peso de dichas vejigas con respecto al peso total del pez, dependiendo de su tamaño y especie; quién lo está capturando, quién lo comercializa, cómo lo hace y en dónde lo realiza.

“Realmente poner cuotas de pesca a esta clase de subproducto no sería efectivo, así que hemos optado por realizar un estudio en el Pacífico sobre la pesquería de las especies a las que se les extrae los buches, para analizar su comportamiento y de esta manera determinar los volúmenes de extracción para saber cuántos kilos de buche se produce por tonelada de pescado capturado”, aseguró Polanco.

De acuerdo a estadísticas de la entidad, una tonelada de merluza o corvina, genera el equivalente a 18 kilos de buche seco; mientras que en los bagres una tonelada de pescado genera unos 15 kilos de buche.

En el mercado nacional un kilo de buche de corvina o merluza puede estar alrededor de los 300.000 pesos, pero en el mercado extranjero puede llegar hasta los 250 dólares.

Según cifras de la Aunap, en el país existen alrededor de cinco empresas que se dedican a esta actividad, pero las solicitudes cada vez aumentan y el interés por parte de pescadores y comercializadores es cada vez mayor.

Se tiene conocimiento que existe un comercio ilegal de este subproducto que está llegando desde Venezuela y se comercializa en Barranquilla; y otro tanto entra por contrabando del Ecuador y se comercializa en el Pacífico.

Las estadísticas más conservadoras hablan que en Tumaco se mueven al año alrededor de unas 10 toneladas de buches o vejigas natatorias entre comercio legal y contrabando, algo parecido sucede en Buenaventura. Sin embargo, antes de que la cifra aumente, la Aunap está interesada en reglamentar este tipo de subproducto que cada vez es más apetecido en el Oriente.

Fuente: AUNAP