La Ceiba, Honduras (La Prensa).- El bajo precio del camarón que ha provocado el retorno de las granjas marinas de Estados Unidos al mercado internacional amenaza con el cierre de la pesca industrial de esta especie en el Caribe hondureño.

Muchas embarcaciones y empresas exportadoras de camarón en Utila, Roatán y La Ceiba están siendo afectadas por la caída del precio en el comercio mundial debido a que las fincas de camarón que por años estuvieron cerradas en Estados Unidos han vuelto a abrirse y abastecer el mercado donde la industria pesquera hondureña ya lo hacía.

“Desde que el precio de camarón ha bajado, las fábricas exportadoras han parado de comprarnos. No sabemos qué hacer. Si paramos las embarcaciones, vamos a perjudicar el empleo de miles de personas. Estamos indecisos. Creemos que dentro de mes y medio se va a tener que cerrar la industria del camarón si esto continúa”, lamentó Iván Jones, presidente de la Asociación Pesquera del Caribe.

En los últimos años, las granjas marinas orientadas a la cría de estas especies se habían cerrado en Estados Unidos, el cual ha sido el principal mercado de los industriales hondureños; pero este año su actividad se reanudó y ahora les están comprando a las fincas de camarón.

“Esto ha provocado que los precios del camarón hayan bajado y con eso no podemos competir. La única solución es abrir nuevos mercados en Europa, pero esto depende de la ayuda del Gobierno. Es urgente tomar acciones para evitar que la industria del camarón vaya al cierre”, advirtió Jones.

Más de 60 barcos se dedican a este sector productivo en el Caribe; cada nave genera alrededor de 500 empleos directos cuando salen a pescar.

A pesar de la suspensión de la veda del camarón en agosto, la venta no ha sido rentable hasta ahora.

“En las últimas semanas hemos tenido serios problemas y no sabemos cómo pagar a los empleados si no se logra vender el producto”.

Esta industria que le da al país unos 10 millones de dólares en divisas al año apenas dejará en esta temporada un millón de dólares.

“Aún no hemos logrado vender el 30% de las capturas de este primer mes. Solo tenemos el mercado local, pero es mínimo. No hemos vendido nada en el mercado internacional y nuestra situación es crítica”, estimó Jones.

Algunas de las embarcaciones que han llegando a puerto para abastecerse de combustible no quieren regresar a los bancos de pesca debido a esta situación. Aunque la pesca haya sido exitosa, las empacadoras no quieren comprar sus productos porque no tienen ya el mercado.

“Necesitamos el apoyo del Gobierno en estos momentos para salvar la industria del camarón, que nos ayude a buscar mercado en la Unión Europea”, clamó Kenny McNab, pescador industrial de esta zona.