Bogotá, Colombia.- Estudiantes de Ingeniería Química de la U.N. diseñaron un fotobiorreactor para el cultivo de microalgas, en el que se puede trabajar con 18 muestras simultáneamente. Los alumnos de último semestre David Capera y Jhonatan Gómez realizaron este proceso a partir de un fotobiorreactor regular a base de botellas que no controla ni la luz ni la temperatura de los organismos.

El prototipo elaborado por los futuros profesionales puede hacer un control de estos cultivos mediante luces LED, cuya intensidad puede ser manipulada por control remoto. Además se inspecciona el aire que se requiere para el cultivo a través de válvulas y ventiladores que mantienen la temperatura.

El diseño se compone de tres reactores independientes, cada uno con seis cultivos ubicados en botellas, donde se adelantan los respectivos procesos de desarrollo.

“Hay otros reactores que trabajan en cultivo masivo y con luz solar, pero nosotros preferimos la luz artificial para no depender del clima. Otros son tubulares y con rotación constante, pero manejan un solo cultivo”, afirma Capera.

Frente a estos puntos añade que al ser un sistema de botella, se estudian los cultivos de forma independiente y se actúa de acuerdo con cada situación.

Aunque inicialmente el prototipo es para uso investigativo, no se descarta una proyección hacia la industria, con máquinas a mayor escala y profundidad.

El fotobiorreactor es un contenedor artificial cuyo ambiente interno es capaz de generar las condiciones necesarias para un desarrollo óptimo de la fotosíntesis de un alga, microalga o célula, con el fin de que estén listas para generar productos metabólicos.

Existen microalgas que sirven como alimento (por ejemplo la spirulina), o que son importantes para la generación de biodiesel (chlorella vulgaris).

“Una de las ventajas que tenemos es la variación de la intensidad de luz, la cual va desde 700 lux (luz emitida por centímetro cuadrado) hasta 20.000 lux, una medida bastante alta y donde se pueden hacer estudios de fotoxidación y fotoinhibición”, cuenta Jhonatan Gómez, codiseñador del prototipo.

La primera se refiere a la oxidación producida por energía lumínica y la segunda es la inhibición de la fotosíntesis causada por el exceso de radiación, la cual afecta a la producción en condiciones de campo. El fotobiorreactor puede ayudar a evaluar cuál es la máxima cantidad de luz que puede soportar un organismo.

Por el momento el objetivo es que el proyecto se convierta en una herramienta efectiva para el trabajo de futuros investigadores, concluyen ambos estudiantes, quienes fueron apoyados en su trabajo por los académicos Rubén Godoy y Luis Carlos Montenegro.

Fuente: Agencia de Noticias UN